Con faldas y a lo loco: La divina comedia

Lo dijo Fernando Trueba, y yo, dentro de mi modestia, rubrico, Billy Wilder es Dios.
Una de las mejores comedias de todos los tiempos es sin duda Con faldas y a lo loco. A mí, en particular me gusta mucho más su título original  Some like it hot, por el doble juego de palabras que supone y que la misma película nos pone enfrente. Este doble juego, provocó que en su estreno en el año 1959, se optara con un título mucho más aséptico.
El argumento de Con faldas y a lo loco todo el mundo lo conoce. Dos músicos, Joe (Tony Curtis) y Jerry (Jack Lemmon) presencian la Masacre de San Valentín en el Chicago de los años 20 A partir de ahí, en un continuo huir de la mafia que quiere terminar con ellos, idearan disfrazarse de mujeres para sortear a sus perseguidores e ingresarán en una orquesta femenina, como contrabajistas y saxofonistas, Josefine y Dafne. Allí conocerán a Sugar Kane (Marilyn Monroe) la sexy y tontita cantante de la orquesta. A continuación, las mil anécdotas del film que la hace una de las mejores obras del cine. Una mezcla de farsa, crimen, música y romance que nos va a tener clavados en la butaca durante dos horas.
Hace unos días fallecía Tony Curtis, uno de los protagonistas de la película. No queda ya ninguno de ellos. Jack Lemmon, Marilyn Monroe, ni siquiera Billy Wilder que falleció en 2002, a los 95 años de edad, quedan ya sobre la tierra para ofrecernos espectáculos tan graciosos como este. De ella se ha dicho absolutamente todo y repetirlo me parecería absurdo. ¿Criticarla? Imposible.
Por otro lado, yo no cuestiono los trabajos de Dios y en este caso, menos todavía. Como he dicho, me parece una de las mejores comedias de todos los tiempos. Hacer reír no es fácil y con esta película, Wilder nos ha hecho reír mucho a muchos. Los gags son de antología, los diálogos desprenden chispa en todo momento y la película no baja de ritmo ni en un solo instante.
Dicen que el rodaje tuvo mil anécdotas, entre ellas una que dice que Marilyn era incapaz de recordar una sola frase de sus textos y que fue necesario llenar el estudio de notas con sus fragmentos, lo cual no deja de ser curioso si tenemos en cuenta que probablemente sea una de sus mejores interpretaciones. Otra que Tony Curtis dijo que besar a Marilyn era como hacerlo con Hitler (lo cual, más tarde, se ocupó de desmentir por activa y por pasiva). Se tuvo que buscar un doblador porque curtis no podía mantener el timbre de voz para su personaje femenino durante toda la sesión de rodaje.
Ya no se escriben comedias como las de antes, ahora la gente se desternilla de la risa con cuatro tipo borrachos soltando tacos y palabrotas a diestro y siniestro. Lo escatológico ha sustituido en el mundo del humor a lo inteligente e insinuado. Se ha perdido la magia de las argumentaciones de enredo, en las que todo es posible. Por eso, siempre acabamos volviendo a las películas de hace mil años, esas que no sólo tenían una historia que contar, sino que la historia era redonda, sus protagonistas estaban sensacionales y nos devuelven la risa limpia. Me quedo sentada a la diestra de Dios.
Para concluir este texto, una de las castañas más grandes que he escrito nunca, voy a hacer mía la frase que cierra estar maravilla de película y es que Nadie es perfecto. Sin embargo, volviendo a Billy Wilder, en Some Likes it hot, él no sólo estuvo perfecto sino divino. No se la pierdan.
© Del Texto: Anita Noire


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