sep 22 2010

Home for Chrismas: Humor ácido y grotesco… del bueno

HOME FOR CHRISMAS (A CASA POR NAVIDAD) – BENT HAMER – NORUEGA/SUECIA/ALEMANIA – SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO

Lo de hacer una película con historias cortas y sin conexión unas con otras, que se van contando en paralelo, ya lo conocíamos, a mí personalmente, no es el tipo de cine que más me guste.
También conocemos el juego del cuento de Navidad, donde se mezcla lo agridulce, lo melancólico y se focaliza lo más tierno de los sentimientos. Y la nieve y todo eso.
Lo que no sabíamos es que hay ingenio suficiente para seguir explotando ambos asuntos sin complejos, ni tampoco que los noruegos tuvieran un sentido del humor tan ácido y tan grotesco.
Puesto que son varias narraciones paralelas, que Bent Hamer no ha caído en el error de intentar cuadrar como un rompecabezas, son bastante irregulares en tono e intensidad, pero todas funcionan.
La película, además, nos permite, gracias a una dirección artística y una iluminación naturalistas, -y como suele ocurrir en los festivales- viajar por el mundo y que las personas ignorantes de Noruega, como es mi caso, podamos conocer que lejos de la sociedad perfecta y opulenta que imaginamos, con casas como tiendas de muebles de diseño – o además de esa sociedad- hay una comunidad austera que debe de estar horrorizada con el despilfarro de las tramas de la Europa del Sur, que deberían darnos vergüenza.

El filme exalta la solidaridad y la amistad y denuncia la hipocresía, el engaño y la dureza de corazón, como debe de ser en cualquier buen cuento de navidad.
El final es un poco cursi, pero la clausura de alguna de las historias roza la genialidad. Hay dos o tres momentos sublimes, para recordar en casa y llorar de risa.
El público aplaudió por compromiso.
A mí me ha gustado verla y he pasado un buen rato.
© Del Texto: Ivor Quelch


sep 22 2010

Podslon: La justificación de todo un festival

PODSLON – DRAGOMIR SHOLEV – BULGARIA – SECCIÓN ZABALTEGUI, NUEVOS DIRECTORES

Por fin veo en este Festival algo talentoso e inteligente, y como suele ocurrir llega del lugar más inesperado, de Bulgaria, y demuestra que cuando hay verdadero talento, como es el caso de Dragomir Sholev, se puede hacer algo bueno, interesante, que nos entretenga, nos divierta y nos haga pensar, y reflexionar sobre nosotros, nuestras sociedades y su futuro. Sobre la incomunicación entre los seres humanos y el diálogo social e intergeneracional.
Las distintas administraciones, que tanto dinero se gastan en gilipolleces culturales, deberían estar obligadas a poner a disposición de la Comunidad películas así. (En parte lo han hecho aquí, hay que reconocerlo, pero no basta)
El talento del director lo salpica todo: el guión, conjunto con Razvan Radulescu y Melissa de Raaf, es una obra maestra; la fotografía y la ambientación son descarnadas, realistas y feístas, como corresponde al tema, y las interpretaciones, impecables y honestas. Todas, adolescentes y adultos. Cvetan Daskalov, Yanina Kasheva, Kaloyan Siriiski, Irena Hristoskova y Silvia Gerina.
Además, después de revolvernos un montón de cosas dentro y de provocarnos la sonrisa, y aún la carcajada, con un humor negro y finísimo, termina con un mensaje positivo y esperanzador. Porque todos podemos escuchar a los demás y aprender para conseguir un futuro mejor, para nosotros y para nuestros hijos, si los tenemos, y si no, plantearnos si no será mejor prescindir de la generación, si antes no somos capaces de articular sociedades más abiertas y dialogantes.

El adolescente Radustín, de doce años, vuelve a casa después de dos días fuera -y de darles a sus padres, lógicamente el gran disgusto- y vuelve con un par de amigos con los que está dispuesto a irse de nuevo. Sus padres no lo entienden, posiblemente tampoco los amigos y menos que nadie el adolescente Radustín.
A estas alturas, el espectador ya lo entiende todo gracias a una explosión, perdonen que me repita, de talento, y estamos en situación de pasar ochenta y ocho minutos inolvidables.
Busquen la película, presionen para que se distribuya a sus centros culturales y sus mediatecas, y si no es posible, no sean cutres y no la pirateen, así no solucionarán nada, pídanla a la productora o al director, insistan. Esta película se ha traído a España y se ha subtitulado con recursos públicos, su dinero, de sus impuestos. Merece verdaderamente la pena y es obligada para padres de adolescentes.
Es una película pequeña y honesta. Filmada casi entera en un interior. Hecha con pocos medios por un equipo joven, se merece premios y promoción. Una sola película así justifica un festival entero.
Desafortunadamente el público que aplaudió con ganas en el Teatro Principal era escasísimo.
A mí me ha entusiasmado.
© Del Texto: Ivor Quelch


sep 22 2010

V. O. S.: Lo que hay detrás

Siempre me han gustado las cosas originales. Sobre todo si son inteligentes, interesantes o transgresoras. Si reúnen las tres cosas al mismo tiempo, mucho mejor. Ya sé que no es nada del otro mundo decir algo así. ¿O sí lo es? Millones de personas consumen lo que les dicen que hay que comprar. Sin pensarlo dos veces. Es increíble cómo los gustos de todo lo que tiene que ver con el arte se ha convertido más en un consumo que en cualquier otra cosa. Se ha hecho universal una parte (la más lamentable) y otra se ha convertido en un coto ocupado por defensores del purismo (esto también es lamentable porque los que se parapetan en ese territorio suelen ser unos mediocres). Es decir, casi todos a un lado. Casi nadie al otro. Y todo lo que tiene que ver con el arte y la cultura derrumbándose con rapidez.
Yo, que soy protestón por naturaleza, no me creo nada de esto. Ni que el arte ha de ser universal, accesible para cualquiera aunque sea un zopenco, comprensible hasta para el más tonto; ni que sea una reserva destinada a mentes cultas y exquisitas. Todo eso me parece una majadería. Las cosas funcionan de otra forma. Planteado tal y como lo está, lo único que se consigue es que todos crean ser capaces de, por ejemplo, rodar una película de cine o escribir una novela; que unos pocos ganen dinero a base de decir cosas incomprensibles. Y, lo peor, unos por tragar con los que les echan y otros por ser tan finolis y maravillosos, impiden que se conozcan a una serie de autores de los que podríamos disfrutar de lo lindo.
Si preguntásemos a los asistentes de un buen partido de fútbol o a los de una ópera excelente o a los viajeros del tren Madrid-Sevilla, sobre un tal Cesc Gay, les garantizo que muy pocos sabrían de quién les estábamos hablando. Pero muy pocos. Si lo hiciéramos en la puerta de un cine el resultado sería más o menos el mismo. Y si preguntásemos por la película V. O. S. nos pasaría lo mismo. Una pena.
Cesc Gay es director de cine y guionista. Un tipo que hace cine inteligente, interesante y, desde una aparente normalidad, transgresor.
V. O. S. es una de sus películas. Una de esas que pasa desapercibida para el gran público. Una excelente película de un director con un futuro por delante más que esperanzador. Si no se estropea por el camino y se deja cegar por un puñado de euros o si no le destroza la crítica ramplona que tanto debe a los grandes grupos de comunicación.
La película cuenta la historia de dos parejas. Habla de cómo las cosas llegan sin ser esperadas y el destrozo que ocasionan para unos u otros, de cómo las miradas sobre la misma cosa hace de ella un universo exclusivo. Cosas que en otras circunstancias serían motivo de celebración, pero que se convierten en infiernos personales. Y, además, la película cuenta cómo se cuenta todo esto. Podemos ver a los actores descansar entre toma y toma, cómo se barren los platós, cómo la frontera entre actor y personaje se va haciendo mínima, la trasera de los decorados, cómo se discute el vestuario, el trabajo del fotógrafo, las relaciones que se establecen entre los miembros del equipo de rodaje, a los ayudantes de producción yendo y viniendo. Incluso a los actores interpretando a sus personajes después de interpretarlos. Dicho de otro modo, a los personajes interpretándose a sí mismos. Se cuenta, todo esto, desde la ruptura de la linealidad narrativa. Todo empieza desde el final. Sin ocultaciones.

Habla la película de la incomunicación, de la falta de complicidad en la pareja que siempre es sustituida por la complicidad con un tercero. Los personajes llegan a pensar en alto porque es igual. El de enfrente no va a escuchar.
Habla la película de lo que nos podemos encontrar detrás. Detrás de la relación entre un hombre y una mujer. Detrás de la cámara.
La elección de los temas musicales, como siempre en las películas de Gay, es muy acertada. En V. O. S. destaca el tema Algo contigo por ser troncal en la narración. y por su calidad, claro.
Destacan las interpretaciones femeninas. Tanto Ágata Roca como Vicenta Ndongo están formidables. Andrés Herrera y Paul Berrondo están más discretos en sus papeles. Quizás lo exagerado del acento vasco de ambos termina siendo una búsqueda facilona de sonrisas que deja de funcionar dos minutos después de comenzar la película por parecer artificial en exceso. Todo hay que decirlo. Es la dirección de actores lo más flojo del director. Cuando trabaja con gente de primera línea las cosas salen mucho mejor, más por el talento de los actores y actrices que por el trabajo de Gay.
V. O. S. es una muy buena película. Cesc Gay es un muy buen director. ¿Quién espera con inquietud su próxima película? ¿Quién ha escuchado el nombre de este director en una mesa en la que se habla de cine? Una pena.
© Del Texto: Nirek Sabal
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sep 22 2010

Ives Saint Laurent, L’Amour fou: Homenaje a un amor

IVES SAINT LAURENT, L´AMOUR FOU – PIERRE THORETTON – ZABALTEGUI (ESPECIALES)

Excepcional este documental Ives Saint Laurent l´Amour Fou, que habla de muchas cosas más que de la vida y la obra de Yves Saint Laurent, modisto legendario y creador del pret-á-porter.
Siguiendo el hilo de la subasta del siglo, celebrada en el Grand Palais de París, en la que se dispersó la fabulosa colección del diseñador y de su compañero de cincuenta años, Pierre Bergé, el director, Pierre Thoretton, elabora un documento que un testimonio de amor y una reflexión sobre el poder y el espíritu de los objetos, sobre la creación y la belleza (y sobre la creación de la belleza y la belleza de la creación) y sobre el infierno que engendran el éxito y la fama. Estudia el trasfondo del mundo de la moda, plasmando una época dorada que se extinguió.
La película se inicia con las dramáticas imágenes de un Saint Laurent, anímicamente destruido, anunciando el abandono de la profesión que fue su vida, que se funden con los funerales del gran coutourier, celebrados en París con honores de Estado. Después es el propio Bergé el que nos muestra la casa que habitaron durante más de veinte años en la rue Babylone, nos habla de los objetos y de lo que representaron, los vemos luego inspeccionados, catalogados y expuestos a la curiosidad del mundo en Londres, en Nueva York.
Hay lujo y glamour como debía de ser, pero también imágenes y fotografías de archivo conmovedoras, como la presentación en triunfo de su primera colección, en los años cincuenta, en la que empuñó el cetro del desaparecido Dior, su maestro, o el homenaje a toda una vida de creación, celebrado en loor de multitudes en el Stade de France a los compases del Bolero de Ravel.
Hay secuencias bellísimas del Chatêau Gabriel, en Normandía, y de la casa del jardín de Majorelle en Marraquesh, sus residencias.
Pero lo que brilla sobre todas esas cosas y atenúa su frivolidad, dándoles un sentido, es la personalidad de Pierre Bergé y su alma literaria en un diálogo consigo mismo, plagado de citas y pensamientos inolvidables e inteligentes. Es un homenaje a un amor inmenso, sin falsas ternuras ni hipocresías, sincero, que se convierte en un monumento. Bergé se muestra –el director nos lo muestra- como un caballero y un hombre de una fortaleza de carácter y una lucidez extraordinarias.
El documental es perfecto. Mantiene la unidad narrativa y la tensión emocional, la música de Milhaud, de Tchaicovsky, y de Mehendelson, acompaña a las imágenes acertadamente. Y tanto la utilización de la grabación de la subasta, como los materiales de archivo, es mesurada y conveniente.
Solamente acompañan a Bergé en este lamento fúnebre dos voces, las de Betty Catroux, una de las maniquíes favoritas de Saint Laurent, y Loulou de la Falaise, celebrity y musa del modisto; son los ángeles perverso y benéfico que le acompañaron en el brillo de los éxitos y en la noche del alcohol y de las drogas. Jack Lange, Ministro que fuera de la Cultura de Francia, habla con admiración en las salas del Louvre, entre los mármoles antiguos.
Es una gran historia de amor y el retrato de un artista, de un hombre y de una soledad. El testimonio sincero, valiente y despiadado de una vida compartida.
Como no podía ser menos en San Sebastián, con la sombra de Balenciaga sobrevolando el Kursaal y la tradicional elegancia de la ciudad y de sus señoras, el público, que llenaba la sala grande hasta el último asiento, aplaudió con ganas al director que se encontraba en la sala, hasta en tres ocasiones, éste declaró después sentirse muy emocionado.
A mí la película ha conseguido conmoverme y me ha encantado.

© Del Texto: Ivor Quelch

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