Las vírgenes suicidas: Una historia sobre la devastación

Dicen que Sofia Coppola es una pésima actriz  (se le reprocha su intervención en El Padrino  III). No digo que no, puede ser. Sin embargo, pese a los antecedentes que la preceden en ese campo, la verdad es que es indiscutible que como guionista y directora de cine, algunas cosas tiene que decir.
En el año 1999, Sofia Coppola adaptó para el cine la novela The virgins suicides, escrita por Jeffrey Eugenides unos años antes. Era su primera película. Las expectativas sobre la misma eran mayúsculas sobre todo porque se la esperaba a mata degüella por ser hija de quien es, Francis Ford Coppola.  Las críticas que recibió no se mantuvieron en un punto intermedio sino que oscilaron entre las que la elogiaron hasta el vómito y las que querían enviarla al paredón. Como digo, sin término medio. A mí, en particular, no me produjo ninguna sensación en especial. Quiero decir que podía haber quedado en una película de viernes noche, sin mayor trascendencia, pero debo reconocer que me gustó.
El argumento de la película es el impacto brutal que tendrá en la vida de unos muchachos de un pueblo llamado Grosse Pont,  el suicidio de las cinco hermanas Lisbon (Therese, Mary, Bonnie, Lux y Cecilia), las hermanas más admiradas de toda la localidad, por guapas y porque sus padres las tenían sometidas a una férrea vigilancia lo que las convirtió en el objeto oscuro del deseo de un grupo de adolescentes.
Los actores, muchos y variados, Kristen Dunst, James Wood, Kathleen Turner y Danny de Vito entre otros, no voy a mentarlos todos, para mí estuvieron soberbios, sobre todo Kathleen Turner, actriz desaprovechada donde las haya y que ha podido lucirse en algunas películas como Fuego en el cuerpo y esta misma.
He vuelto a ver la película apenas hace unos días. La he visto por fases. Me he dormido en distintos momentos y no porque la película sea aburrida, mala o cualquier otra cosa que me provocara caer en los brazos de Morfeo, no ha sido eso. Pero, en esta ocasión, quiza por verla en hora tardías, no he podido sustraerme a esa atmosfera oníricamente envolvente de la película que me empujaba a verla en un perfecto duermevela.
Existen diferentes cosas que me llamaron la atención desde la primera vez que la vi. Una de ellas la utilización como narrador de uno de los chavales que fue testigo directo de los sucesos que tan brutalmente golpearon, no sólo a la familia Lisbon, sino a toda la burguesía de una ciudad. Me resulto sorprendente. Quizá en este aspecto la película flojea un poco pues creo que optar por escoger a este personaje como hilo conductor de la historia hace que ésta se diluya terriblemente. Pensando en esta película, y en las posteriores direcciones llevadas a cabo por Sofia Coppola, creo que esta opción puede obedecer a la intención de la directora de distanciarse al máximo de los personajes femeninos de la historia. Por otro lado, creo que el contraste entre la candidez inicial de las jovencitas, divertidas, amigables, bellas y seductoras contrasta con la absoluta rigidez física y mental de la madre, personaje que borda Kathleen Turner, ha sido muy bien manejado. Observen como el físico de la madre no es más que la transformacion del angelical de las jovencitas, igual rubio, igual melena, iguales vestidos.
La fotografía y la banda sonora son aboslutamente deliciosas, una combinación de música de los setenta con la música de finales de los noventa. Incluye el tema Playground Love que los franceses Air grabaron expresamente para esta película. Una película a tener en cuenta como relato de una adolescencia que pasa de lo inocente a lo turbio en un abrir y cerrar de ojos.
En definitiva, un buen inicio para la carrera de Sofía Coppola pese a las críticas mordaces de algunos. Lo siento, es otra debilidad. Como conclusión decir que los sucesos devastadores ocurridos a nuestro alrededor, no dejan indiferente a nadie, si estos ocurren durante la adolescencia menos todavía, aquí tienen un ejemplo.
© Del Texto: Anita Noire

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