Trece entre mil: Radiografía del dolor

Lo peor el siglo XX no han sido los crímenes de los malvados sino el silencioso escandaloso de las buenas personas. Con esta frase de Martin Luther King se cierra el documental que, en el año 2005, rodó Iñaki Arteta y al que tituló Trece entre mil, la filmación que muestra el testimonio de trece familias que sufrieron el terrorismo de ETA.
Domingo 5 de septiembre de 2010. Veo las noticias mientras intento comer alguna cosa.  La banda terrorista ETA anunciando un alto al fuego. No el fin del terrorismo, ni la entrega de armas, ni su disolución, solo un alto al fuego. Se me ponen los pelos como escarpias y un escalofrío me recorre el espinazo. Han sido muchas treguas, muchos altos el fuego que llevamos vividos y estos  sólo han servido para el rearme terrorista. Esperemos que esta vez sea distinto pero una, que ha crecido merendándose el pan con Nocilla con el anuncio continuado de atentados contra militares, guardia civiles, policías nacionales y civiles, cuando en aquellos momentos las victimas anuales del terrorismo de ETA no bajaban nunca de cien, se echa a temblar ante anuncios como el de hoy.
Hace varios días posteé este documental, en realidad adquirí el DVD al comienzo de mis vacaciones estivales y ya lo vi en aquellos días. Por aquello del verano, quedó en la carpeta de los borradores y ayer noche, entre bostezo y bostezo termine de escribir lo que quería decir de este documental, pero, el comunicado de este mediodía, me obliga a modificarlo. Es lo que tiene el directo.
Cuando me senté frente al televisor, conocía sobradamente la andadura de la banda terrorista ETA, banda criminal que apareció en el año 1958, viene cometiendo asesinatos y estragos desde el año 1961. Sus momentos de mayor actividad criminal, lo recuerdo perfectamente, los años setenta y ochenta. No había tarde que no se informara de un atentado.
Fueron muchos los muertos, recuerdo con especial crudeza el atentado a Hipercor y a la Casa Cuartel de Vic, quizá por una cuestión de proximidad geográfica y porque la edad alcanzada en ese momento me permitía comprender y llenarme de rabia con noticias como las que nos llegaban entonces. Algo ha venido caracterizando el comportamiento de la sociedad frente al fenómeno de ETA, el silencio del pueblo. En privado, en las casas, se reprobaba a los terroristas, en público no se hablaba, se silenciaba, quizás el miedo, quizá, como dice una de las familiares que habla en el documental Trece entre mil, porque quien no ha sufrido un atentado no sabe qué hacer, qué decir cuando se encuentra frente al que vive la perdida por un acto tan inesperado, estúpido y cruel como es matar a alguien por una patochada como es la ideología política. No fue hasta el asesinato de Miguel Ángel Blanco en el año 1997 cuando la sociedad española en masa se movilizó contra los crímenes de ETA, hasta entonces a las víctimas, como digo, sólo las acompañaba el silencio público e incluso, en ocasiones, sobre todo en el país vasco, un cierto recelo.

No quisiera desviarme del objeto del blog, por eso dejaré para el mío propio mi opinión sobre el fenómeno terrorista en este país y me limitaré a hablar de este documental. Una excelente grabación en la que por primera vez y sin tapujos se escucha hablar a las víctimas anónimas de la violencia terrorista.
El director entrevistó a trece familias que perdieron a sus maridos, padres, hermanos, etc. a manos de la violencia terrorista de ETA. En la grabación se mezclan las imágenes actuales de las entrevistas, en las que jamás se ve al entrevistador, con las imágenes obtenidas en el momento del acto terrorista, fotografías de los fallecidos, de sus familias, de los lugares en los que se movían.
Una filmación conmovedora, sobria, alejada de lo condescendiente, donde no deja de sorprender la resignación de aquellos a los que se les truncó la vida. Nadie puede volver a la normalidad tras el fallecimiento de los suyos, de los que quiere, de una manera tan cruel y estúpida. Una oportunidad para escuchar a aquellos que se han sentido poco apoyados, a los que se les ha cuestionado y, en la mayoría de ocasiones, olvidado, relegándolos a ese rincón de la sociedad donde colocamos lo que nos incomoda.
Me ha gustado el documental, me ha gustado ver a toda esta gente en la que no se detecta ni una pizca de odio frente a los criminales que les quebraron la vida, sino que han tenido que soportar ver cómo eran ensalzados por los vecinos de sus propios pueblos, que han tenido que compartir vecindad con ellos, el horror civil.
Les recomiendo vivamente que vean Trece entre mil, no sólo porque es necesario que las víctimas sean oídas, para que no olvidemos que los terroristas matan como alimañas, porque son unos delincuentes opresores y fascistas que actúan aplicando peores parámetros que los que dicen combatir. Porque son escoria y porque no debemos olvidar de quienes son los malos y que los que los han sufrido, pese al tiempo transcurrido, deben recibir nuestro apoyo. Y ,además, porque el documental vale la pena, porque está filmado manteniendo la distancia que permite que sea el propio espectador el que se posicione como quiera sobre lo que ve y porque me da la gana recomendarlo.
Véanlo y no dejarán de sonrojarse por el comportamiento del pueblo frente a sus vecinos que sufren.

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