Mis tardes con Marguerite: Más que amor

La tête en friche traducida al español como Mis tardes con Marguerite es la última película dirigida por Jean Becker y protagonizada por Gerard Depardieu , Gisèle Casadesus, y Patrick Bouchitey. Una historia de amor, de amistad, del descubrimiento de la literatura.
El cine de Becker se caracteriza por ofrecer siempre una mirada reposada del mundo, de la vida cotidiana. Sus anteriores películas Conversaciones con mi jardinero o Les enfants du marais así nos lo muestran.
Mis tardes con Marguerite basada en la novela de Marie-Sabine Roger, es la historia del encuentro entre Germain Chazes (Gerard Depardieu) , hombre de mediana edad, bruto, desconfiado, analfabeto, pero terriblemente amable y de una anciana (Gisèle Casadesu), culta, refinada y absolutamente deliciosa. La historia de una verdadera amistad que llega para cambiar la vida de sus protagonistas.
En un parque, Germain, de algo más de cincuenta años, que ha tenido una infancia difícil, alejado del cariño de sus padres y casi analfabeto, se encuentra con Margueritte, una frágil anciana apasionada por la lectura. Cuarenta años y cien kilos los separan. La casual coincidencia de ambos en el parque, al que el primero acude para estar con las palomas y al que la segunda acude a leer sus libros, provocará el inicio de la amistad que les cambiará la vida. Con los días, Margueritte comenzará a leer le extractos de novelas a Germain que descubrirá el mundo de los libros  que, hasta entonces, consideraba ajeno al suyo e imposible de alcanzar; de hecho apenas sabe leer. La transformación del hombre será tan evidente que sus amigos de siempre, los vecinos del pueblo donde ambos viven, dejarán de considerarle un tonto y empezarán a tomarle en cuenta. Sin embargo, Margueritte se está quedando ciega y, por supuesto, no podrá continuar leyendo. Esta circunstancia y el cariño de Germain por su anciana amiga hará que se aplique y aprenda a leer para que, llegado el momento, cuando ella no pueda seguir leyendo sus novelas, pueda hacerlo él. Un sacrificio y esfuerzo titánico en un hombre que nunca se familiarizó con las letras hasta que conoció a Margueritte.

Una película, tranquila sosegada que transpira humanidad por todos los costados. La elección de los actores fue sublime. El gigante Depardieu frente a la nonagenaria Casadesus, con una fragilidad física más que manifiesta, crea un contraste brutal que traspasa la pantalla sin que en ningún momento nos parezca poco creíble.
Al final de la película, a modo de epílogo, la voz de Depardieu repetirá en varias ocasiones que “en las historias de amor, no sólo hay amor. A veces ni tan siquiera hay un “te quiero”, pero hay mucho amor”. Estoy convencida de ello, de la misma manera que estoy convencida de que hay amistades que superan barreras inalcanzables y sin las cuales nuestra vida no sería, para nada, la misma.
Una película amable que les permitirá disfrutar del siempre camaleónico y genial Gerard Depardieur, con una línea argumental sencilla, sin extraños vericuetos, que nos transportarán a la gran verdad de que nunca es tarde para nada pese a que lo olvidemos continuamente.
© Del Texto: Anita Noire

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