sep 30 2010

Atormentada: Cine del bueno

Para los que nos gusta el cine siempre es un alivio y un gusto volver a los clásicos. Si uno quiere jugar sobre seguro, no hay nada como arrimarse a las películas de Alfred Hitchcock.
Atormentada, rodada en el año 1949, protagonizada por algunos de los monstruos que el cine a dado (Ingrid Bergman, Joseph Cotten, Cecil Parker, etc.), es una película de intriga que, incluso, llega a rozar el terror, lo cual no es una novedad, pues esta combinación caracteriza el cine de este genio. Su título original es Under Capricorn. No termino de comprender demasiado bien a los que deciden unos cambios tan brutales en los títulos de las películas.
Ignoro cuales es el motivo por el que esta película es una de las menos reconocidas de Hitchcock, quizá porque está ambientada en a finales del siglo XIX en Australia, porque quizá tiene importantes diferencias con otras obras de este director, aunque lo que es cierto es que si uno la ve tranquilamente, fijándose en los detalles, encontrará que la componen una constante en el cine de Hitchcock: Señora y ama de llaves eternamente enfrentadas, la primera de un aparente carácter débil y la segunda con una mala leche que no se la acaba. Paisajes y escenarios un tanto tenebrosos. Tomas larguísimas que nos muestran de manera minuciosa los escenarios.
No puedo evitar en ver muchos paralelismos entre esta película y Rebecca, no por la historia en sí, pero sí en lo casi clónicos que me parecen los principales personajes femeninos de ambas películas y por la existencia del misterio que se arrastra durante toda la filmaciuón. En este caso gravita un secreto, un misterio, que el director muy hábilmente no nos desvelará hasta el final, típico del Maestro.
En esta película Alfred Hitchcock nos sitúa en la Australia de finales del siglo XIX . Hasta allí llega, proveniente de Gran Bretaña, el sobrino del gobernador, Charles Adare (Michael Widding). Una vez allí, contactará con su prima Lady Henrietta (Ingrid Bergman), casada con Sam Flusky (Joseph Cotten), un tipo tosco que en su juventud fue el mozo de cuadras de la mansión de la familia de su esposa, con la que se fugo. Ambos son perseguidos por el hermano de Henrietta y Flusky terminará matándole, por ello será condenado y desterrado a Australia. Hasta allí se fugará y seguirá esta mujer en espera de que su amado cumpla condena viviendo en la miseria. Con los años Flusky hará fortuna. Adare descubrirá que su prima vive alcoholizada y aterrorizada por la ama de llaves Milly (Margaret Leighton). Frente a esta situación Adare se implicará con la familia, inicialmente con el consentimiento del esposo, para rescatar a Henrietta del infierno en el que vive y terminará enamorándose de su prima. Una discusión llevará a Flusky a disparar contra el primo de su esposa, lo que le puede suponer la pena de muerte al ser el segundo delito de sangre que comete pero Henrietta confesará al Gobernador que fue ella quien mató a su hermano y no su marido que fue injustamente condenado.
La interpretación de Ingrid Bergman lo llena todo, está soberbia, es tan real que uno juraría que cuando se rodó la película estaba alcoholizada, lo cual no es cierto. Sin embargo tuvo malas críticas, no por su actuación, sino porque en aquella época se descubrió que mantenía un romance con Roberto Rosellini que se había fraguado mientras rodaba bajo sus ordenes la película Stromboli. De hecho con motivo de esta historia de amor (estaba casada) fue declarada persona non grata en los EEUU y fijó su residencia en Italia. La puritana sociedad americana del momento, no perdonaba estos comportamientos.

Josep Cotten está genial pese a lo recortada que el director deja su intervención. El director que hizo que este actor brillara por su talento interpretativo no fue Hitchcock sino Orson Wells.
Una película soberbia, buena de verdad, con una historia impecable, unos personajes redondos y una estética, que pese a lo antiguo, y al inicio del tecnicolor, hace que nos tengamos que quitar el sombrero.
Es una maravilla de película, se lo puedo asegurar. Cine del bueno.
© Del Texto: Anita Noire

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sep 29 2010

El americano: La película en la que no pasa nada de nada

Los motivos que nos pueden llevar a una sala de cine pueden ser muy variados. La elección de la película dependerá también de muchas otras cosas, por ejemplo del tipo de cine que le gusta a uno, de si va sólo o acompañado, de si lo que espera es encontrar una buena historia o simplemente una buena estética. Muchas cosas.
No sé cual es el motivo que me arrimó hasta El americano, porque no había leído apenas nada sobre ella y tampoco fue la intervención del actor protagonista George Clooney (no negaré a mí me pone por la cara de machote que tiene). Supongo que entré a verla porque pasaba por allí, por una de las pocas salas de cine de mi ciudad donde aún es posible ver buen cine y era la que estaba a punto de empezar.
El americano, es una película dirigida por Anton Corbijn, basada en la novela Un caballero muy reservado de Martin Booth. A Corbijn sólo se le conocen dos películas, esta y la anterior, Control, sobre la vida Ian Curtis, vocalista de Joy Division. Corbijn es fotógrafo (ahora también director de cine). Durante gran parte de su trayectoria profesional se ha dedicado a la producción y dirección de vídeos musicales. Eso, se le nota.
Y digo que se le nota porque no tiene ni idea de dirigir algo que tenga una duración que vaya más allá de los tres minutos y medio, que es lo que acostumbra a durar un video musical. Dirigir una película, entiendo, tiene algo que ver con controlar el guión de lo que uno va a rodar. Tener una historia controlada desde que empieza hasta que termina. Donde todo tenga un porqué. Explicar una historia en tres minutos nos obliga a condensar; explicarla en dos horas, nos obliga a ser prudentes, a tener un buen manejo a la hora de narrar la historia. Y ahí es donde al director de se le escapa esta película. Tiene algunas cosas buenas, la fotografía por ejemplo, pero nada más.
Particularmente, creo que la fotografía de Anton Corbijn es buena, incluso en ocasiones, muy buena, y en esta película, la verdad, es una de las mejores cosas que tiene. Los planos repetidos de una sinuosa carretera en la Italia más rural y profunda, los planos cortos de los protagonistas, tiene mucha miga pero…, siempre hay un pero cuando uno se introduce en campos que no son los suyos o que no se los ha trabajado lo suficiente.
En este caso, la película es floja, muy floja y tiene unas lagunas tan bestiales que es difícil de encontrarle un mínimo sentido y coherencia. Los actores están regulares, más bien flojitos. Ni Clooney se salva.
Voy a intentar explicar de qué va: Jack (George Clooney) es un asesino a sueldo. La película comienza con una escena en la que se ve a Jack en una cabaña en medio de la nada, rodeado de nieve, sentado en el suelo frente a una chimenea y con la espalda apoyada en la cama donde, como no podía ser de otro modo, reposa tumbada en pelota picada, un mujer haciéndole arrumacos. Tras un polvo que imaginamos de impresión (por lo encantador de la escena y lo contentos que se les ve), Jack y la chica salen de la cabaña a pasear por un paraje con nieve hasta las rodillas. En mitad del paseo, alguien, no sabemos quien, dispara contra la pareja. Jack termina matando de un disparo al desconocido ante el estupor de la chica que le acompaña. Como es un asesino, envía a la chica a la cabaña para que llame a la policía y, pese a los polvos maravillosos que se adivinaban habían mantenido, en cuando le da la espalda le descerraja un tiro en la cabeza. ¿Por qué? Pues vayan ustedes a saber. Sigo: Sin son de continuidad, Jack aparece en Roma, en la estación Termini y desde allí contacta con quien parece ser su jefe con el que se encuentra en un bar, le pregunta, poco, Jack habla muy poco, que es lo que ha pasado con los suecos (aquí nos enteramos de que aquello era Suecia). Tras esta mini conversación en la que nos enteramos que a la chica a la que le pega un tiro, no tenía nada que ver con la movida, que sólo era una amiga, recibe instrucciones de esconderse, hasta nuevo aviso en un pueblo de los Abruzo italianos. ¿Por qué? Pues tampoco lo sabemos. Sigo: Como Jack es asesino pero no tonto, se va a un sitio distinto al indicado. Allí recibe el encargo de Mathilde (Thekla Reuten) de proporcionarle unas armas. Jack que además es listo y con más recursos que McGuiber, la fabrica el solito en una casa que se cae de destartalada. Pero Jack, que es un asesino muy guapo, viste con clase, pero necesita muy poco, apenas una barra para las abdominales, vivé así, con un camastro y poco más. En el pueblo conoce a una prostituta, Clara (Violante Placido), que está buenísima, pero que no sabemos si es de los buenos, de los malos, si le va a traicionar o no, si intenta establecer una relación con él. Pero Jack, intuimos, está trastocado después de pegarle un tiro a su anterior pareja y mantiene las distancias. Mientras tanto se suceden unas cuantas carreras por el pueblo, con vespa por supuesto, durante las cuales intentarán matar a Jack ¿Por qué? Pues no lo sabemos, pero ahí están. Sigo: Van pasando los días y ….
Miren, que no pasa nada, que Jack quiere fugarse y abandonar la vida de asesino con Clara y son los suyos propios los que quieren acabar con él. Y como la película pretende ser una cosa seria y así como con mucho tema pues ya se pueden ir imaginando cual es el final de Jack.
Como pueden ver, todo muy pesado para llegar a nada. El argumento, que podría tener cierto sentido y ser ambicioso, se queda relegado a la nada. Los tópicos utilizados están tan manidos que aburren. Asesino y prostituta buscando vida distinta, ambos dos guapos a reventar y ambos con el cerebro plano, un cura que aparece por el pueblo e intenta hacerse amigo del asesino. No nos dicen nada, los personajes son tan livianos que parecen sólo apuntados.
Las omisiones y la falta de continuidad de la historia es una constante por lo que no se entiende el porqué ocurren las cosas, ni de donde vienen ni hacia donde van.
Dicen que Corbijn con esta película pretendía hacer un thriller (¿¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿¿), una especie de western contemporáneo, en el que hablar sobre la redención. Pues bien, mal intento Sr. Corbijn, deberá probar de nuevo porque esta vez no le ha salido nada bien. La película es un tueste que no lo salva ni el medio autista, cachas, buenorro de Jack ni la estupendísima Clara.
Un fiasco.
© Del Texto: Anita Noire

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sep 28 2010

The Limits of control: Los límites de mi contradicción

Para que quede claro y antes de empezar, The limits of control es infumable y no se la recomiendo a nadie a no ser que tenga un poco de curiosidad. Ni siquiera esto pretende ser una crítica propiamente dicha. A lo que voy, no me gusta el cine vestido de falsa trascendencia y snobismo que algunos autores se dan, sobretodo en estos tiempos. Y Jim Jarmusch es uno de esos directores/guionistas que odio desde lo más profundo de mi ser. Todos sus guiones me parecen pedantes, cosa que no puedo decir de la realización; pero lo último sin lo primero, como todo, se queda cojo. Sus películas se quedan en una especie de limbo, existen, pero ya está, no se salva ni una. Quizás vi un atisbo de cine en Ghost Dog o Bajo el peso de la ley, pero solo eso. Sin embargo, al contrario de lo que me pasó con sus anteriores filmes, The limits of control es uno de mis bodrios favoritos. Realmente es una película sin argumento, un tipo llega a España y se va encontrando cada 20 minutos con un personaje diferente, le suelta un rollo vestido de falsa trascendencia y una caja de cerillas con el siguiente objetivo y así hasta que llega a un final donde el malo es Bill Murray, se suelta el discurso pedante escrito por Jarmusch en el que no sé muy bien si se critica a sí mismo, si critica a los snobs que tanto odio o si critica a los españoles, vaya usted a saber. Ah si, se me olvidaba, el protagonista (Isaach De Bankolé) no habla durante toda la película, sus página de diálogo se reduce a tres líneas como mucho, poner cara de palo con envoltura de meditación antes de cometer su ¿venganza? ¿encargo?, tomar cafés de dos en dos, y poco más. Lo sé, os he destripado las dos horas que dura la película, pero eso poco me importa porque no la vais a ver.
Pues eso, que tal cual empecé a ver este despropósito la terminé. Como el protagonista, mi cara era de palo, más que la de Keanu Reeves(si, tengo una fijación fetichista con este actor, pero no hemos venido hablar de sus peliculas). Film pausado donde los haya, anodino es quedarse corto, eso sí, envidio ese minimalismo impreso a fuego en toda la película, desde el vestuario a la decoración de los lugares elegidos, pasando por la caracterización de cada uno de los secundarios, todos muy diferentes entre sí, Tilda Swinton es la que más me llama la atención. La música también es bastante destacable, incluso para escucharla aparte. La fotografía me parece sublime.
En definitiva, es una gran lacra que la película sea técnicamente perfecta para tan farragoso, estúpido y pedante guión. Y lo peor de todo, es que los españoles somos gilipollas (en la película y detrás de ella), me imagino yo a los cuatro idiotas de turno…’’Oh, viene Jarmusch a rodar aquí, vamos a ponerle en bandeja todo, las localizaciones y todo lo que haga falta, que pagan muy bien estos americanitos’’, luego ves por ahí un chaval que quiere hacer un corto en un metro y tiene que pedir ochocientos mil permisos y encima pagar dos riñones y parte de un pulmón. Un chaval español. Sí de aquí, aunque tenga una idea cojonuda le ponemos mil peros y obstáculos. Manda huevos. Así va nuestro cine, sin ayudar a nuestros jóvenes. Lo mismo pasó cuando vino Woody Allen e hizo un bodrio de película de la que ni me quiero acordar.
The Limits of control es infumable, pero me gustó. Tiene su encanto, es un buen somnífero. Cuantas contradicciones se hallan en mi cabeza ahora…

© Del Texto: Gwynplaine Thor

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sep 27 2010

Addicted to love: Sólo para minorías

ADDICTED TO LOVE – LIU HAO – CHINA – SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO

A las personas mayores les cuesta encontrar su sitio en una sociedad que ha cambiado por completo, y que aún sigue cambiando; donde los valores familiares se han visto alterados. En esa vida trastocada, en un paisaje urbano feo y triste, los roles empiezan a cambiar: los enfermos de Alzheimer se vuelven lúcidos en su extravagancia, los padres cumplen la función de los hijos y éstos, cuando no están trabajando o trepando por la escalera social, se comportan como responsables de la inutilidad de sus mayores.
No deja de ser curioso que los más jóvenes permanezcan al margen de estos conflictos, como aguardando su momento.
De todo esto ha querido hablar el director joven director chino Liu Hao, en este su tercer largometraje y lo ha hecho con el leguaje cinematográfico que le ha parecido oportuno, reflejando los interiores desde fuera y los paisajes urbanos a través de las ventanas; con largos corredores y umbrales que se abren sobre habitaciones vacías. Con edificios vacíos de gente en una trama urbana rota y desangelada.
El resultado es una película inmóvil, que apenas cambia de registro en algunos toques de ternura de ese viejo, que lucha por construir su historia de amor, con una mujer de su misma edad a la que se le empieza a ir la cabeza. Una cinta lenta, llena de vacíos, repetitiva en las acciones y en los planos de una manera consciente y provocada.
Parece que la sociedad china sufre ahora en una de sus instituciones más importantes, la familia, la desproporción de ese crecimiento que ha convertido a su país en una gran potencia.
Hemos podido ver recientemente otras películas chinas que sobrevuelan mundos similares, por eso, podemos decir que la falta de interés que nos provoca este filme, no viene de la utilización de universos que nos sean ajenos o de historias que no nos interesen. Simplemente es una manera muy personal de hacer cine que no le interesa a todo el mundo y que busca minorías receptivas a su ritmo. Yo no me encuentro entre ese público, creo que una película tiene que capturar al espectador para que éste se sienta cómodo en un lugar común con lo narrado y pueda disfrutar de la narración para extraer el mensaje profundo. Si la narración es lenta, debe de ser al menos intensa o poética o perturbadora, para mantener esa tensión que pide una sala oscura. Desde mi punto de vista Addicted to Love falla ahí.
Por lo demás está técnicamente bien resuelta y los actores, especialmente el protagonista, creíble y virtuoso en una interpretación plana y minimalista.
El público en el Kursaal aplaudió con ganas después de la proyección. No lo hicieron, porque no pudieron, las personas que se fueron, abandonando la sala en un goteo constante.
A mí no me gustó y me pase dos terceras partes de su duración deseando que terminase.
© Del Texto: Ivor Quelch


sep 27 2010

French Kiss: Un viaje al inicio

Tengo una pequeña debilidad por French Kiss. No sé muy bien lo que es: si el personaje canalla de Kevin Kline, el propio Kevin Kline, la excelente banda sonora que incluye temas como Dream a Little Dream, I love Paris, Someone like you, La Vie en Rose en la versión de Louis Armstrong, los viajes en tren, o quizá sea porque conozco de memoria cada palmo de los lugares en los que se ha filmado, (los conozco o los he soñado, ya no me acuerdo) Paris, la Provenza francesa, la Costa Azul…
En French Kiss, Meg Ryan interpretando a la americana Kate viaja a Francia para recuperar a un novio que ha sucumbido a los encantos de una sofisticada parisina hasta el punto de romper su compromiso por teléfono con la infeliz y provinciana Kate que decide apuntarse a un curso para perder el pánico al avión y cruzar el Atlántico en busca de su chico.
A su llegada, toda una serie de contratiempos la llevan a vagar por París sin un franco, desorientada y sin rumbo. Quien ha vivido en Paris sabe que es la ciudad más extraordinaria del mundo, y que hay que recorrer a pie uno a uno los distritos, las avenidas, las plazas y los rincones, para ir descubriendo la belleza que está por todas partes. Lo único que no hay que buscar en París es esa torre majestuosa que preside la ciudad, la Torre Eiffel. No hace falta buscarla porque es ella quien te encuentra estés donde estés. La magia consiste en extasiarse con cada uno de los ángulos que te ofrece dependiendo del lugar en el que se tope contigo. En French Kiss, un ingenioso juego de espejos, el camión de la basura, vidrieras que se apagan repentinamente, hacen que esa imponente dama no pueda encontrar a Kate en su periplo por la ciudad.
Creo que viajamos para reconocer aquéllos lugares a los que ya hemos viajado a través de postales antiguas, mapas, libros, películas… que viajamos para volver a estar en lugares en los que ya estuvimos en nuestros sueños y en los que ya nos proyectamos a nosotros mismos montando en bicicleta, compartiendo un paraguas entre risas o subiéndonos el cuello del abrigo ante un río. Viajamos para llevar a cabo acciones ya vividas en algún lugar de nuestra imaginación. Es ahí donde se inicia el viaje: en el preciso instante en que decidimos que vamos a ir un lugar. Ahí comienza el viaje: al soñarlo, al proyectarlo… una vez que subimos al tren empieza el camino.
Leí una vez una cita que decía que la lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren. Yo diría que lo fascinante es leer y después viajar para recordar.
© Del Texto: pyyk

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sep 27 2010

Elle S’appelait Sarah: Recarga de sensibilidad para todos

ELLE S´APPELAIT SARAH – GILLES PAQUET-BRENNER – FRANCIA – SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO

Elle s´appelait Sarah, Se Llamaba Sara, me ha parecido una buena película. El planteamiento no es una novedad, pero el guión es sólido y sostiene la ficción, que mezcla dos momentos históricos paralelos. Uno en la actualidad, en París, donde una periodista americana, afincada en la ciudad desde hace veinte años, inicia una investigación que le lleva a un momento del pasado. Ambas historias se mezclan y se cruzan implicando emocionalmente a la protagonista –y al espectador- y relatándonos sucesos ocurridos en el tiempo de la Guerra Mundial.
Hay un par de giros de guión algo forzados y la ambientación de época no es notable, pero ninguna de las dos cosas impide que permanezcamos en la butaca conteniendo la respiración, mientras se resuelve un argumento interesante que no decae en ningún momento y que nos lleva de París, con Julia Jarmond (Kristin Scott Thomas), la protagonista, a Nueva York y a Florencia, donde se completan los retazos de unas vidas rotas más de medio siglo atrás.
Y es que la participación emotiva del espectador con Julia, con su momento personal y sus circunstancias vitales, es un primer peldaño que nos permite implicarnos por completo en el foco de su investigación.
Kristin Scott Thomas es una actriz que me gusta mucho, es guapa, elegante y tiene un aire enigmático capaz de resolver cualquier papel complicado. Aquí defiende un personaje con técnica y cercanía, e incluso ese punto de frialdad que le caracteriza, juega a favor de la interpretación que se ve arropada por un grupo de actores eficientes.
El filme está basado en una novela de Tatiana de Rosnay.
Todo esto está muy bien, sí. Les animo a que la vean si tienen esa oportunidad.
Pero lo que importa es lo que hay detrás.
A lo largo de 1942, setenta y cuatro trenes especiales salieron de Francia con destino al campo de concentración de  Auschwitz, cargados de judíos. Más de setenta y seis mil personas, once mil niños. La mayor parte de ellos no regresaron nunca. Personas. Como ustedes y como yo, niños como sus hijos. Esta película cuenta la biografía posible de una de ellas y de su familia. Una niña arrojada en el pozo del horror. Los que han hecho posible esta película, lo cuentan para recordarnos que no fueron los nazis malditos los que participaron en ese crimen masivo, sino ciudadanos franceses, en un clima viciado de prejuicios y de oprobio, los que activamente o por omisión permitieron que sucediera. Hace algo más de una decena de años, Jacques Chirac, el Presidente de la República, limpiaba en parte la vergüenza de Francia, reconociendo y pidiendo perdón por esos hechos, que este filme traslada a la sociedad por medio de una ficción que posiblemente tenga mucho de cierto.
Es una película notable, por lo que dice y por cómo lo dice. Está hecha con sensibilidad y tiene tensión dramática. Cualquier premio que reciba será un premio para la Humanidad que no debe olvidar nunca un solo minuto de aquel drama.
Recibió en mi opinión menos aplausos de los que se merecía en el pase para la prensa. Seguramente recibirá un caluroso saludo mañana, en la gala de clausura en la que se proyectará.
A mí me mantuvo atento y me emocionó.
© Del Texto: Ivor Quelch

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sep 27 2010

How Much Does Your Building Weigh, Mr. Foster?: Corrección sin vida

HOW MUCH DOES YOUR BUILDING WEIGH, MR. FOSTER? (¿CUANTO PESA SU EDIFICIO, SEÑOR FORSTER?) – NORBERTO LÓPEZ AMADO y CARLOS CARCAS – GRAN BRETAÑA/ESPAÑA – ZABALTEGUI, NUEVOS DIRECTORES

Un documental sobre Norman Foster producido por su mujer, Elena Ochoa. No piensen que es una maldad, pero no deja de ser un hecho cierto. El resultado es lo que podíamos esperar: una cuidada producción, una fotografía impecable con la que las grandes obras de arquitecto, lucen con un esplendor y una grandiosidad incomparables, y un guión encaminado a ensalzar la figura del artista como un visionario, y su dimensión humana, casi como un superhéroe.
El propio Foster es quien lleva las riendas de la narración de esa construcción de sí mismo y del mundo. Es un hombre con una presencia y una elegancia, singulares, gran aplomo como orador y fotogenia. Debe de ser inteligente para llegar a donde ha llegado. La película llega al espectador sin un fallo. Para apoyar la narración aparecen, por aquí y por allá, varios artistas y asociados, cuidadosamente seleccionados, vestidos y maquillados.
El recorrido por la trayectoria vital y profesional de Foster es lineal y previsible: su infancia en una vivienda obrera suburbana de Manchester, sus primeros dibujos y su primera empresa y éxitos; y después un recorrido por sus trabajos más emblemáticos. Aparece en una secuencia muy breve como padre atento y en otras dos recordando momentos vitales decisivos. Sin emoción.
El resultado es un documental… ¿perfecto?
Admiro mucho a Norman Forster. Creo que es un genio como arquitecto y como artista y entiendo que sus grandes construcciones se han convertido en paradigma de un mundo nuevo y referente inevitable. Creo que es una de las mentes que en este momento, en estos últimos años, ha movido la manera de entender el mundo y participado de manera singular en su construcción. Lo ha hecho con sus grandes obras, como el aeropuerto internacional de Pekín, el edificio más grande de la tierra, en las más reducidas actuaciones simbólicas como la reconstrucción del Reichtag, con su cúpula emblemática; y también en los edificios de pequeño formato como el creado para la sede de la municipalidad de Londres, junto al puente. Me parece además que no hay que tener un importante conocimiento de la arquitectura y basta con extender una mirada curiosa sobre sus obras para entender que son maestras, y grandes logros arquitectónicos, y pienso en el viaducto de Millau. Todo esto queda muy bien retratado en la película.
También Elena Ochoa merece mis respetos como productora de cine y editora de arte, labores  ejemplares, a las que debemos un reconocimiento.
Pero falta algo. Lo que previmos que iba a ocurrir al tener conocimiento de cómo surge la gestación de este documental. No hay conflictos ni claroscuros. No hay una parte humana que nos interesa mucho más que las obras a las que podemos acceder con otros recursos y otros audiovisuales. ¿es que nunca ha tenido un fracaso?
A mí, personalmente, me hubiera gustado –y para eso me acerqué al cine- saber cómo vive y como duerme, verle en su entorno familiar o en sus reuniones de trabajo. Recorriendo alguna de sus obras en el detalle de las infraestructuras; en el recuerdo de momentos de dificultad o de ingenios súbitos que hicieron crecer un proyecto. Verle nervioso, triste o desesperado ante el fallo adverso de un concurso. Creo que a ustedes también les hubiera gustado.
Se ve un intento claro de manipulación de imagen, de crear un producto perfecto. Conseguir una imagen, o mejor: pulirla y perfeccionarla. Lo han conseguido.
Imagínense lo que hubiera sido acompañarle en un viaje por el mundo visitando sus obras, hablando con gente que las habita para vivir o trabajar, con los ciudadanos que las sufren y las disfrutan. O recorrer su vida por un día, una semana o un mes de trabajo; en la preparación de un proyecto desde su origen. Para ello hubiera sido necesario que la idea surgiera de alguien más lejano al personaje, capaz de arrojar un foco sobre él que nos iluminase. A nosotros.
Es una pena. Una oportunidad perdida. Aunque se agradece el trabajo y se aprecia. También se entiende el proceso y el resultado.
Se aplaudió brevemente.
A mí me gustó, decepcionándome.
© Del Texto: Ivor Quelch

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sep 26 2010

Apart Together: Un aplauso sincero para el cine honesto

TUAN YUAN (APART TOGETHER) – WANG QUAN AN – CHINA – ZABALTEGUI (PERLAS)


Después de más de cincuenta años de separación, forzada por los sucesos de la guerra civil china, Liu regresa a Shangai para buscar a la que fue su esposa, Quiao. En todos esos años, ella ha formado una familia. El recibimiento da lugar a reacciones diferentes por parte de cada miembro de ese grupo familiar que en el transcurso de los días irán mudando hasta recomponer una trama de sentimientos.
Tuan Yuan, provoca una mirada sobre la pareja, la familia y la vejez pero también es un canto a la reconciliación de dos Chinas que conviven superpuestas: la del continente y la de Taiwan, la de la modernidad y de la tradición, de los jóvenes y de los mayores.
El guión se desenvuelve imprevisto y con gran naturalidad, lo que nos permite apreciar, a pesar de los diferentes códigos de comunicación orientales, las actuaciones realmente buenas de tres actores mayores, capaces de transformar en un mundo cada uno de los instantes y de los recuerdos.
El guión obtuvo el Oso de Plata en el último Festival de Berlín. La película es un homenaje a una generación que se perdió en una guerra fratricida, cuyas heridas aún no se han cerrado, una generación que ayudó a construir un mundo que ya no les comprende. Da lugar a innumerables pensamientos y es el tipo de película que provoca conversación y debate.

Y es que, si parece que la vida se termina con la vejez, aquí se abre una puerta a la ilusión y al futuro, un campo de sentimientos que los mayores están en posición de afrontar con la valentía con la que enfrentaron los malos tiempos.
Es una película entretenida, con momentos muy simpáticos y todas las reflexiones las produce desde una posición cercana y entrañable, demostrando que los mismos mensajes son válidos para todas las culturas.
Esta historia de amor con mayores, recibió un aplauso sincero en el pase para la prensa del Teatro Victoria Eugenia.
Yo la viví como una película honesta comprobando un trabajo bien hecho.
© Del Texto: Ivor Quelch


sep 26 2010

Los siete magníficos. Inolvidables (1)

Los niños de mi generación quisimos ser vaqueros. Tipos duros, capaces de lo mejor y lo peor con un revolver en la mano; hombres que enamoraban a las chicas guapas, que bebían sin inmutarse, que podían dormir sobre una roca como si lo hicieran en la mejor cama del oeste. Creo yo que deseábamos serlo para poder montar un caballo con destreza, sí, pero, al mismo tiempo, porque esos vaqueros de película (sobre todo los buenos, claro) era tipos honestos, valientes, llenos de valores como el honor, la amistad o la justicia. Era mejor que ser oficinista. Las películas del oeste marcaron a toda una generación.
Pocas veces me emociono tanto como cuando la música de Los siete magníficos comienza a sonar al comenzar la proyección. Esa partitura, la que firmó Elmer Bernstein para acompañar por los caminos polvorientos a Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, Robert Vaughn, Brad Dexter, James Coburn y Horst Buchholz, es una de las mejores de la historia del cine. Pocas veces me emociono como cuando dos de ellos dejan el pueblo mejicano por el que han tenido que pelear sabiendo que su destino es perder, siempre perder. Un hombre con revolver sólo puede aspirar a eso. Es esta una película que hace aflorar los sentimientos más nobles a cualquiera que la vea.
Los siete magníficos, dirigida por John Sturges, es deudora absoluta de Los siete samuráis de Akira Kurosawa. Pero esto no hace que la película sea menos. Dentro del género ha ocupado siempre un lugar preferente y lo seguirá llenando por siempre jamás.
Calvera (Eli Wallach) y sus hombres roban las cosechas de los campesinos. Son forajidos mejicanos. Los hombres de uno de los pueblos afectados deciden pedir ayuda. Cruzan la frontera y allí encuentran a nuestros siete magníficos. Cada uno de ellos participa movido por una motivación distinta. La búsqueda de una riqueza que no existe en ese pueblo, la expiación por ser cobarde, la percepción de que en ese momento no es mala idea embarcarse en algo tan absurdo, la inconsciencia de la juventud o un vínculo que se crea con los campesinos difícil de romper para un hombre con principios. Preparan el pueblo para resistir un ataque seguro de los forajidos. Y todo se llena de hombres a caballo, disparos, rifles, mujeres enamoradas, polvo, traición, valentía y muerte.

Una vez llegado a este punto, recuerdos de niñez. Muchachos corriendo por las calles del barrio intentando liberar a las damas, emboscadas al pasar la esquina, disparos imaginarios que siempre acababan con los malos. O las figuritas de plástico distribuidas por el pasillo. Siempre dispuestas a cumplir las órdenes del vaquero más valeroso de todos. es decir, yo mismo.
Ni se trata de una maravilla de guión, ni de una fotografía magnífica, ni las interpretaciones son inolvidables. La música sí, la música es todo lo anterior. Pero el conjunto funciona perfectamente.
Una película para ver con los más pequeños de la casa, con los jovencitos, con algún amigo de la niñez. Una película inolvidable. Ah, por cierto, siempre me pedía ser Steve McQueen.
© Del Texto: Nirek Sabal

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sep 26 2010

Cerro Bayo: Otra decepción para olvidar

CERRO BAYO – VICTORIA GALARDI – ARGENTINA – SECCIÓN OFICIAL A CONCURSO



Cerro Bayo es una comedia negra bastante extraña. Argentina. Ambientada en un pueblo cerca de Bariloche, bajo la estación de esquí de las montañas que se va a inaugurar y que da lugar al título.
Se inicia la película con la presentación de los personajes y el intento de suicidio de la matriarca, una mujer hosca y anciana, que permanecerá ya en coma todo el relato, como fondo al retrato del grupo familiar. Lo que viene después no procede explicarlo, pero la familia se va reuniendo como una serie de seres egoístas, en la que cada uno va a lo suyo, salvo excepción.
Los actores no terminan de estar mal, pero interpretan a espaldas unos de otros, creando una atmósfera de improvisación en la que se han dado por buenos incluso planos fallidos o mal resueltos, en aras de un naturalismo equivocado; cierto que esto resulta efectivo en los momentos de humor que salpican lo que realmente es una drama.

Porque lo que ocurre es que la comedia y el drama están mal compensadas y mal compuestas. Esto tiene su punto porque nunca terminamos de entender en qué momento llega la broma, hasta que ya es irreversible en la cabeza y la carcajada surge súbita, pero el momento es breve y escaso y la parte seria no tiene profundidad y no termina de arrancar. El resultado es que no funciona de ninguna de las dos maneras, aunque no se puede negar el interés que consigue mantener el guión hasta el final, en la espera de un remate brillante de la narración que nunca se produce.
Hemos seguido, pues, una serie de pequeñas mezquindades personales sin conexión ni coherencia, nos hemos reído en algún momento, pasamos un rato agradable y no tenemos nada que reprochar a los técnicos, y a los actores falta de empatía, de ensayos o de entendimiento con la directora, Victoria Galardi. Las interpretaciones se acercan más al psicodrama o a la constelación que a la construcción del personaje.
El cine argentino suele presentar productos más elaborados que éste, aunque parece que hay cantera en la dirección para futuros proyectos más sólidos.
Como hubo risas, el público aplaudió, pero ya habrá olvidado la película.
A mí me decepcionó.
© Del Texto: Ivor Quelch