Salt: Una lágrima por cada minuto

Me planteo, a menudo, si merece la pena entrar en una sala de cine para perder un par de horas soportando un pestiño de categoría. Pero me planteo, mucho más a menudo, si utilizar el poco tiempo que tengo en comentar esos pestiños es o no un delito contra la capacidad intelectual de las personas. Sobre todo contra la mía. Aguantaré las lágrimas el rato que esté escribiendo sobre Salt, película firmada por Phillip Noyce y estrenada hace un par de días en los cines de toda España (deberían hacer pruebas piloto en algunas ciudades para evitar sufrimientos entre el conjunto de la población).

La película se reduce a un puñado de escenas llenas de tiros, explosiones y golpes mortales. La trama está contada mil veces antes, los personajes carecen de alma, los diálogos son patéticos y, lo peor de todo, es que Noyce ha dejado todo preparado para una docena de secuelas.

Angelina Jolie interpreta el papel de agente de la CIA (Evelyn Salt). La muchacha parece ser lo que no es. En la película todos parecen ser lo que no son. Salt es una mujer dura, muy bien entrenada y capaz de acabar con un ejército (da igual si es norteamericano o ruso). Está casada con un importante aracnólogo (a este lo interpreta August Diehl aunque si no apareciera en la película no pasaría nada. Una foto hubiera sido bastante. Y soy generoso. Con lo de dejar la foto, digo). Pues la muchacha, después de regresar de Corea del Norte donde ha sido capturada y torturada, dos años después, recibe la visita de un hombre ruso que le anuncia algo inesperado. Aquí empieza a moverse la cámara detrás de las explosiones, muertes, detrucción y esas cosas. Liev Schreiber y Chiwetel Ejiofor interpretan a otros agentes de la CIA y persiguen a Jolie (que es Salt). Pero claro, Salt es muy parecida a Lara Croft. En todos los sentidos. Se mueve igual, la interpreta la misma persona, mira igual, mata igual, acaba con lo que sea necesario igual. Quizás era Croft disfrazada de Salt. No lo sé.

Decía al principio que esta película se reduce a un puñado de escenas violentas. Pues bien, tampoco son nada del otro mundo.

Y eso es todo. Ya no aguanto más sin llorar por mis minutos perdidos.

© Del Texto: Nirek Sabal

Imagen de previsualización de YouTube

Comentarios cerrados.