Soy leyenda: Adiós, esencia, adiós

Es muy común pensar que las versiones cinematográficas de una buena novela tienen forma y fondo de castaña pilonga. Dicho de otro modo, el libro suele ser mejor que la película.
En muchos casos, la trama de la película pierde profundidad al omitir detalles expresivos fundamentales. El metraje no puede ser infinito y hay que elegir. Otras veces, el director y los actores se encargan de destrozar las cosas intentando aportar toques personales que resultan ser golpes mortales en lugares intocables. Y, otras, el problema es que ni un solo miembro del equipo se logra enterar de nada al leer la novela para sacar de esa lectura una buena película fiel al original.
Soy Leyenda de Francis Lawrence es de estas últimas. Si el guión fuera original tendría un pase la cosa. Pero no. La película quiere ser fiel a la novela de Richard Matheson que es un clásico de la ciencia ficción. En ella se cuenta (resumo mucho aunque prometo hablar de ella en el blog “Escrito Para…” dentro de muy poco tiempo), en esencia, la forma que tiene de convertirse en monstruo cualquier ser vivo. Un individuo cualquiera que se queda solo ante un colectivo de otra naturaleza cualquiera se transforma ante ese grupo en un bicho extraño. Y, lo más importante, ante sí mismo. Esa es la esencia de Soy Leyenda.

Pero el director de la película dedicó sus esfuerzos a que viéramos todo lleno de monstruos horribles y a un hombre acorralado, atormentado y única esperanza para la humanidad. Es decir, se propuso hacer lo que le diera la gana consiguiendo excelentes resultados (al hacer un churro taquillero, claro).

La película es entretenida, trepidante. Ah y está vacía. Todo se sostiene sobre cuatro cositas que resultan chocantes por lo espectaculares que son. Pero la esencia desapareció por completo. Por esta razón he visto la película más de una vez buscando otra, la que el director de la película debería haber incorporado como parte fundamental del trabajo. Nada. Ni es una película que me emocione por algo, ni es una película que me enseñe un mundo diferente (vale, este tiene un aspecto algo raro, pero es el mismo que vivo yo y eso no me explica mi realidad, ni ninguna otra), ni es una película en la que los personajes ejerzan una mirada que me interese lo más mínimo. Se trata de una historieta entretenida. Poca cosa.

Will Smith está en su papel (diré esto haciendo un alarde de generosidad) correcto. Los efectos especiales notables (algo es algo). Y el maquillaje justito cuando debería haber sido espectacular.

En fin, que se puede ver para perder el tiempo. Eso si es que le sobra un minuto, cosa que me extraña. Así que ya sabe.

© Del Texto: Nirek Sabal


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