La noche de los muertos vivientes: Qué miedo me da la vida

La noche de los muertos vivientes es un clásico del cine de terror. Podrá gustar más o menos eso de ver como una banda de cadáveres devueltos al mundo se dedican a devorar a los vivos, podrá gustar más o menos la acidez en el humor con el que nos muestra la vida el director George A. Romero, y podrá gustar más o menos el retrato del ser humano que nos muestran en la película (todas las miserias humanas posibles aparecen secuencia a secuencia), pero que esta película es una enorme y monumental obra de arte es tan verdad como que las películas de Alejandro Amenábar son un paquete.
Ver a unos actores con el vestuario destrozado, los dientes negros y un maquillaje bastante asqueroso nos puede dar cierto repelús. Que agarren una plasta de blandiblú y finjan zamparse las tripas de una bella señorita nos puede hacer retirar la mirada de la pantalla. Incluso nos puede dar algo de miedo pensar que eso de los muertos corriendo detrás nuestra nos pudiera ocurrir. Pero lo verdaderamente horrible de esta película no son ni los muertos, ni los dientes guarros ni una muerte violenta a manos de una banda de desarrapados. Que va. Lo que da miedo son los vivos, cómo reaccionan frente a una situación concreta, la maldad que podemos llegar a desarrollar al sentir pánico y, sobre todo, lo idiotas que podemos llegar a ser. De cobardía, de traición, de bloqueo mental, de idiotez sensiblera. De eso nos habla la película de Romero. Hasta que no aparece el sheriff del condado con sus hombres armados hasta las cachas la cosa es medio normal, es decir, los muertos vivientes devoran personas. Pero aparece el tipo y los muertos vivientes mueren más todavía y los vivos también. Porque ¿qué es lo miedoso de está película? ¿Los muertos que van haciendo eses con cara de panolis o los humanos que destruyen lo que haga falta con muertos o sin muertos alrededor? No lo piensen mucho. Tememos lo que conocemos, pero nos causa horror lo que conocemos y las consecuencias de que ocurra algo en concreto.

Desde que Romero rodó esta película el cine de terror cambió por completo. Y evolucionó hacia el gore, por ejemplo. Desde que Romero rodó la película son muchos los que han intentado hacer cine de terror consiguiendo películas lamentables que trataban de imitar a La noche de los muertos vivientes. Han filmado pensando en asustar, en contar cosas horribles y sanguinarias (alguna excepción hay, ya lo sé) sin entender que los géneros en cine o literatura son vehículos que permiten entender el mundo real.
Impresionante forma de reírse del mundo entero la de Romero. Sí, de reírse he dicho. También de la muerte se pueden reír los seres humanos.
Miren, vamos a hacer una cosa. Consigan una copia de la película. Hagan palomitas sin temer que les de mucho asco la cosa(está rodada en blanco y negro y la sangre parece más una mancha de tinta que otra cosa). Miren la pantalla confiando en que tengo razón. Y luego me lo cuentan. Van a pasar un rato de lo más entretenido. En serio.
© Del Texto: Nirek Sabal

Imagen de previsualización de YouTube

Comentarios cerrados.