Aleluya, aleluya, Torrente existe


El Fary – Apatrullando la ciudad

Si un personaje ha sido asqueroso, repulsivo, desagradable o patético en la historia del cine, es José Luis Torrente. Pero, también, ha sido el más divertido, disparatado y, como quien no quiere la cosa, el mejor perfilado del reciente cine español. Porque un personaje crece en la pantalla cuando suma características y el resultado de esa operación es el exacto y no la acumulación sin ton ni son de esto o aquello. El personaje habla y casa con lo que veo; corre con el tranco corto y me cuadra, mira las cosas y te enseña un mundo distinto, raro y verosímil. En definitiva, un personaje no es lo mismo que un actor con cara de héroe o galán diciendo lo que le dicen que tiene que decir y con ganas de terminar el rodaje para hacerse un nuevo book.
Torrente, el brazo tonto de la ley, fue dirigida y protagonizada por Santiago Segura. Creo que no me equivoco si afirmo que Santiago Segura lo que buscaba con esta película era descojonarse del mundo entero empezando por él mismo. Acercarse a esta película buscando las grandes profundidades del cine es algo que sólo un personaje del propio Segura estaría dispuesto a hacer. Digo esto porque el grupo que presenta en la película es un atajo de anormales patéticos y lamentable. Nunca nadie había tenido el valor de hacer algo parecido.

Torrente es muy guarro (lo más guarro que he visto en mi vida), es cobarde, traicionero y hortera, machista hasta más no poder, borrachín, egoísta y xenófobo. Una alhaja, vaya. Y es que Torrente somos un poco todos. Si no tan guarros, cobardes, traicioneros, horteras, machistas, borrachines y xenófobos, lo somos en potencia o hemos tenido algún ramalazo en algún momento. Torrente representa lo más bajo de todos nosotros y, le pese al que le pese, todos tenemos sótanos cerrados con llave por si alguien mira. Por eso miramos la película y nos gusta hacerlo. Retrato coral que se llama. O algo así.
El cine puede convertirse en un auténtico coñazo si se limita a las cosas sesudas y maravillosas de autores concretos. Eso está muy bien. Soy el primero que ama el buen cine. Pero deberíamos acostumbrarnos a ver estas cosas sin problemas, sin pensar que estamos cometiendo un sacrilegio. Hay que divertirse. Hay que saber reírse de todo y de todos (incluido uno mismo). Hay que saber que Torrente habita en todos nosotros (por eso sudamos y se nos escapa algún cuesco). Torrente es grande, Torrente todo lo puede. Alabemos a Torrente, coño.
© Del Texto: Nirek Sabal


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