El imperio de los sentidos: Castaña Sexopilonga


 

Jacques Loussier – Toccata and Fuge in C Minor Adagio

Son legión a los que les atrae todo lo que está relacionado con Asia. Yo, entre ellos, pero eso, en mi caso, no es significativo. Me atraen por igual los Fiordos Noruegos, la Pampa Argentina y Calatayud pero, lo que es cierto es que tenemos tendencia a creer que todo lo que viene de Asía es refinado, culto, exquisito y delicado, de lo cual tampoco escapan las historia de amor, sexo y pasión.
Como yo soy humana y mortal, no escapo a los estereotipos, así que me asomé a “El imperio de los Sentidos” en su original “Ai-no corrida” pensando que encontraría un película erótica, con argumento, donde el sexo, aunque pudiera ser explícito, fuera tratado con buen gusto y un elemento más de la historia que se contaba. Obviamente, si sólo hubiera querido ver sexo en estado puro habría ido a buscar una película calificada como porno.
Y ahí me tienen, viendo esta historia, de la que creo se podía haber extraído una película genial y que al final nos deja con una historieta contada de una forma totalmente ridícula. Una muchacha, Sada (Eiko Matsuda), entra a trabajar en una casa de prostitutas, donde el amo Kichi (Tatsuya Fuji), es el principal beneficiario de los servicios de las chicas que allí trabajan. Entre ellos se iniciará una relación basada en el sexo, donde los juegos sexuales lo dominan todo y eso es lo único importante. En ella una voluntad enfermiza por poseer al otro, más allá del sexo, que terminará con una situación verdaderamente dramática.
Me aburro soberanamente, una castaña pilonga de película. En el sexo, al menos el que pretende mostrarnos Oshima, está todo inventado por mucho que lo vista con kimono, paneles de papel de arroz y música de shamisen. Si la pasión la queremos transmitir mostrando continuas felaciones, revolcones con explosiones de placer tan fingidas que rozan lo ridículo, el resultado es que no se consigue transmitir absolutamente nada.
Puedo asegurar que el argumento era prometedor, que podía dar mucho de sí, pero es que de verdad que se queda en nada o eso es lo que a mí me parece.

Leí en algún panfleto hace ya algunos años (no puede recibir otro nombre, visto lo visto), que era una película muy espiritual, muy profunda, que fue aplaudidísima en el festival de Cannes, por allá finales de los años 70, pero de verdad a mi me parece un auténtico bodrio, que de profundo no tiene nada, absolutamente nada y que es tan lineal como monótono.
Leí, que en su día, que a su director, Nagisa Oshima, le costó muchísimo encontrar una actriz para encarnar el papel femenino de la historia, hasta el punto que su esposa se ofreció a realizarlo si bien, al final, fue Eiko Matsuda quien interpretó a Sada. Y ello, por lo visto fue así porque, en aquellos años, la censura japonesa prohibía le exhibición órganos sexuales en pantalla y las actrices japonesas temían perder sus carreras cinematográfica si intervenían en una película como la que pretendía Oshima.
Intento pensar un poco en el argumento, en Sada y Kichi, e intentándole sacar mucha punta puedo pensar que esta película contiene una metáfora sobre la lucha entre el amor y la muerte. La utilización del sexo como medio para retener a quien se cree que se puede perder. Debo decir que llegar a esta conclusión me ha costado un gran esfuerzo y dejarme las cejas pensando.
Como película erótica yo no le veo la gracia, al sadomasoquismo que nos intenta regalar, como gesto doloroso para remedirse de la culpabilidad por tener sexo con quien no se desea, tampoco me parece una opción. Sólo se me ocurre decir, tras ver esta castaña de nuevo, que el sexo entre dos personas no debería dar lugar al dolor o la muerte, sino el placer y la vida pero, parece ser, que algunos piensan distinto.
Por último, voy a guardar este bodrio en el último estante de la librería de mis películas, no vaya a ser que a alguien, alguna visita de las que pasan por aquí para ver cine, se le ocurra volver a ponerla en el DVD, pretextando un exotismo o vaya a saberse que, y tenga que soportar de nuevo semejante tabarra.
No pierdan el tiempo, seguro que tienen mejores cosas que hacer.
© Del Texto: Anita Noire


2 Respuestas en “El imperio de los sentidos: Castaña Sexopilonga”

  • beathania ha escrito:

    i am agree with you
    me parecio un coñazo de marca mayor
    nada de erotismo, una historia plana y previsible, unos fingimientos de placer y dolor como de telenovela,…
    en fin, lo dicho, totalemente de acuerdo: mitos que se caen de boca y mejor que ni se levanten

  • Auguz ha escrito:

    El sexo es una mistura de caminos y recovecos que debes explorar para entender la película, si no te seguirá pareciendo “sin sentido”. Suerte