La buena vida: La historia de todos

La buena vida es una película de Andres Wood. Gano el Goya a la mejor película extranjera del año 2008 y eso, a mí, siempre me da cierta grima, pero cuando tengo momentos de debilidad cinematográfica, hago estas cosas, escojo una película que espero que me decepcione y, gran sorpresa, no sólo no me decepciona sino que me dejan pensando sobre ella y me encadena a ver todo lo dirigido por su director. Eso es precisamente lo que ocurrió con “La buena vida”.
Salí del cine con esta pregunta clavada en mi cabeza. Un interrogante que es recurrente en mí y que la película sólo sirvió para catapultarla de nuevo a la primera línea de fuego: ¿Somos lo que somos? O ¿Somos lo que los demás ven en nosotros? En realidad, somos las dos cosas, ni una, ni otra. Una constante dualidad que puede llegar a ser tan contrapuestas que al final, termine por confundirnos a nosotros mismos.
Santiago de Chile, año 2008. Cuatro personas, una psicóloga (Aline Kupenheim), madre de Paula que trabaja en el Ministerio de Salud asesorando a prostitutas y quiere recuperar algo que ha perdido, su familia. un peluquero (Roberto Farías), un músico (Eduardo Paxeco), que quiere entrar a la Filarmónica y tras superar las audiciones, queda en lista de espera y, mientras espera, entra a trabajar en el Orfeón de Carabineros y una superviviente (Paula Sotelo). Teresa, Edmundo, Mario y Patricia, con unas vidas e historias que inicialmente no tienen nada en común y que, en medio del ajetreo de la mundana Santiago de Chile, las cruzarán. Cada uno de ellos tiene sus propios sueños, cosas pequeñas, que parecen al alcance de la mano y que, sin embargo, nunca conseguirán.

Historias sencillas, reales, en una ciudad, Santiago de Chile, que existe y que el director de la película consigue sea un personaje más. Con su propia historia. Gente corriente, normal, que nos va a mostrar sus amores, sus miedos, sus angustias, alegrías, sueños y contradicciones.
No busquen más allá. Ustedes mismos podrían ser uno de los personajes de la película de Wood. Todos tenemos nuestras historias que en manos de un buen narrador podrían dar lugar a una buena película, pueden estar seguros de ello.
No se pierdan la banda sonora, yo descubrí a Chinoy, un excelente músico chileno, gracias a esta película, desde entonces forma parte de la banda sonora de mi vida. No se lo pierdan.
© Del Texto: Anita Noire


1 Respuesta en “La buena vida: La historia de todos”

  • Irène ha escrito:

    He visto la película, muy buena, pero no había reparado en Chinoy, me gusta.