abr 21 2010

Los amigos de Peter: Ladera abajo está la nostalgia


The Pretenders – Don�t get me Wrong

Que el tiempo no pasa en balde es algo que todos sabemos. Que lo que somos hoy, posiblemente nada tendrá que ver con lo que seamos dentro de 10, 15 ó 20 años, esa es una realidad.
Cumplir años e ir acumulando experiencias, gustos y disgustos en nuestra mochila, no hace más que acrecentar la nostalgia, ese sentimiento que difícilmente se tienen a los 18, a los 20 ó incluso a los 30.
Siempre comparo la vida con una montaña. Empiezas subiendo, intentando ascender a la cumbre, sin medir las fuerzas, dejándolo todo a cada paso. Con el tiempo, mientras vas ascendiendo, y empiezas a notar el cansancio, el paso se hace más mesurado, calculas las fuerzas, se resienten los pies, las piernas y te planteas incluso quien te mandaba embarcarte en subir por ahí, pero sigues subiendo y en un momento dado, cuando menos lo esperas, llegas a la cumbre, te paras, respiras, miras a tu alrededor, la senda por la que ha ascendido y empieza el descenso. Ahí es cuando debes controlarlo todo para no quedar definitivamente desfondado y recuerdas cuando y como iniciaste el camino, que esperabas encontrar, y piensas en todo lo que estaba por ver, por sentir. La vida no es otra cosa que la escalada a una montaña, una vertiente de subida y otra de bajada.
“Los amigos de Peter”, una película de Kenneth Branagh que nos sitúa frente a la montaña.
Esta película, que bien podría ser una obra de teatro, porque los escenarios que nos muestra son prácticamente todos lugares cerrados, un salón, unos dormitorios, se encuentra más próximo a una representación teatral donde lo que importa son los personajes y no los ambientes exteriores.
Tengo la sensación que Branagh quería mostrarnos a las personas, su evolución, el cambio de las relaciones personales, y para ello no necesitaba más que colocarlas en lugares cerrados, donde no hay escapatoria, donde los personajes tienen que enfrentarse con ellos mismo, con su pasado y con su posición frente a un futuro incierto.
La sinopsis: Los padres Peter (Stephen Fry) han fallecido, no tiene pareja, no tiene hijos. Está sólo. Hereda una inmensa casa y decide invitar a sus mejores amigos a celebrar el fin de año en la gran mansión familiar. Invita a sus amigos de la universidad, unas personas a las que ya no ve, pero que formaron parte de su vida organizando obras de teatro y revistas musicales cuando eran estudiantes. Han transcurrido más de diez años desde la última vez que se vieron, ya no son los mismos, sí en apariencia, pero no en el fondo. La convivencia, inicialmente feliz por la alegría del reencuentro, les pone frente a sus vidas, sus matrimonios de conveniencias, sus relaciones fracasadas, sus sueños aparcados. Intentan ser los mismos durante dos días. Pero nada es lo mismo, ellos lo ven y Peter mediante una noticia final, lo hará más evidente todavía.
La película, nos habla de la nostalgia, pero no transmite un solo mensaje negativo, intenta mostrarnos que la tristeza, la melancolía en muchas ocasiones se emulsiona con la alegría de poder continuar, de poder encontrar por el camino cosas tan estupendas de las que difícilmente seríamos consciente si no conociéramos el lado amargo de la vida. Siempre encuentro un mensaje positivo en este film.
Puede que a algunos le parezca una película llena de tópicos, de una estética nada agraciada, más cercana al teatro que al cine, con unos diálogos un tanto faltos de chispa. Algunos creerán que no pasa nada, que es lenta, pero eso es mirar la película sin ver lo que realmente ocurre en la pantalla y en nuestra propia vida. A mí siempre me ha parecido una película que vale la pena.
El elenco de actores, un lujazo: Emma Thompson, Imelda Staunton, Hug Laurie, Alphonsia Emmanuel ,Phillida Law, Stephen Fry y Carol Rundner. Muy british, pero excelente, inigualable para una película como ésta. Una película coral, donde todos junto a todos, forman un conjunto insuperable. Todos excéntricos, todos maniáticos, todos excelentes.
Por último, no podemos dejar de hablar de la banda sonora, los amantes de la música de los años 80 no deberían perdérsela, entre otras los Pretenders con su “Don´t get me wrong” acompañarán distintos momentos de esta película que para mí sigue siendo el fiel reflejo de lo que todos pensamos cuando cruzamos al otro lado de la ladera de la montaña. Pero eso lo sé hoy, no lo sabía a principio de los 90.
© Del Texto: Anita Noire