El cielo protector: Voz en off



Bbo Stenson Quartet – Kukka

Esta no es una historia de viajes; ni de bonitos paisajes saharianos; ni de exploradores trotamundos en busca de aventura. Esta es la historia de Port, un compositor que no compone, y Kit, una escritora que no escribe, que con la excusa de buscar nuevos alicientes para sus actividades creativas, se adentran en un desierto con el único fin de encontrarse a sí mismos y darle algún sentido a sus vidas.
Esta no es ninguna historia de amor. Esta es una historia de soledades, de abandonos, de búsquedas inciertas. De tres personajes sumidos en una sigilosa desesperación en sus propios desiertos internos, tan remotos e infinitos.
No voy a hablar de la espectacular fotografía de Vittorio Storaro. Tampoco de la espectacular música de Ryuichi Sakamoto, una música preciosa, evocadora. Mucho menos del espectacular Bernardo Bertolucci, no lo conozco demasiado.
No me atraen las cosas muy espectaculares. Las prefiero pequeñas, inadvertidas, sigilosas…


Reviso ahora dos cameos pequeños y fugaces, al inicio y al finál de la película, de Paul Bowles, el autor de la novela. Totalmente opuesto, por cierto, a la realización de esta película, como casi todos los autores…
Rebobino, voy hacia adelante, hacia atrás… Montones de veces hago una pausa en la escena finál, dónde una Kit abandonada a su suerte, entra aturdida y desorientada en el café y sonríe aliviada al encontrarse con Bowles, el autor de su historia. Se acerca a él. Sus viejos rostros se reflejan en una vieja pared recubierta de viejos espejos. “¿Te has perdido?”, pregunta el autor. “Sí”, responde el personaje.
Al fondo del espejo se refleja el mundo merendando, ajeno a ellos dos. Un mundo indiferente, distante, maquillado con música francesa “no empática”, pastas y té.
Luego, suena la voz en Off del autor, que dice: “Como no sabemos cuando vamos a morir, llegamos a creer que la vida es un pozo inagotable. Sin embargo, todos ustedes, sólo un cierto número de veces, y no demasiadas… En cuantas ocasiones te vendrá a la memoria aquella tarde de tu infancia, una tarde que ha marcado el resto de tu existencia, una tarde tan importante que ni siquiera puedes concebir tu vida sin ella. Quizás cuatro o cinco veces, quizás ni siquiera eso… Y cuantas veces más contemplarás la luna llena… Quizás veinte, y, sin embargo, todo parece ilimitado…”.
Ninguna panorámica de Storaro, ninguna evocadora nota de Sakamoto ni ningún espectacular Bertolucci me ha transmitido tanto como la voz en Off del propio autor confesando la premisa de su obra.
Yo vivo constantemente con esa premisa de Bowles. Ya la hice mi premisa. Ya sé que nada es ilimitado, que todo es efímero y fugaz, y que atravieso mi desierto guiada con esas líneas que una vez leí: “No sé muy bien lo que me espera, pero, de cualquier modo, iré hacie eso riendo”.
© Del Texto Sonia Hirsch

2 Respuestas en “El cielo protector: Voz en off”

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    Del "Cielo protector" de la novela de Paul Bowles, me quedo este fragmento:
    " Creo que los dos tenemos miedo de lo mismo. Y por una misma razón. Nunca hemos conseguido, ninguno de los dos, entrar en la vida. Estamos colgando del lado de afuera, por mucho que hagamos, convencidos de que nos vamos a caer en el próximo tumbo.
    (…)
    Estaba en algún lugar; para regresar de la nada había atravesado vastas regiones. En el centro de su conciencia había la certidumbre de una infinita tristeza, pero esa tristeza lo reconfortaba porque era lo único que le resultaba familiar. "

    La película no consigue transmitir la fuerza de una novela que, pese a quien pese, no deja de ser en cierto modo autobiográfica. Bowles y su esposa Jane Auer (a quien Capote llamaba "Cabeza de Gardenia".
    Sin Auer, Bowles no hubiera sido nadie. Y con Bowles, Auer fue menos de lo que tenía que haber sido.

    Núria A.

  • Sonia Hirsch ha escrito:

    Totalmente de acuerdo.