Revolutionary Road: Entender un mundo

Igual que los libros, las películas tienen reservado un momento concreto en la vida de cada uno de las personas. Una misma película gusta si te sientes feliz y seguro, o disgusta si la vuelves a ver cuando pasas por malos momentos personales. No es lo mismo ver Los puentes de Madison mientras vives la felicidad de tu matrimonio que verla cuando sabes que tu pareja te ha sido infiel. Algo así.
Andaba yo pasando una mala racha personal (poca cosa, no sabía cómo me llamaba y eso) cuando fui al cine para pasar un rato tranquilo. Y me encontré con Revolutionary Road. Me desagradó enormemente lo que me contaron. Necesitaba otras cosas en ese momento. Tal vez algo de Disney.
Sin embargo, salí de la sala de proyección sabiendo que había visto una película de buen cine. Si alguna vez tuviera la oportunidad de dirigir quisiera que fuera para rodar algo parecido. En fin, una excelente película que cuenta una historia tremenda. Eso pensé.
La he vuelto a ver hace unos días. Esta vez sabiendo cómo me llamo y eso. Fui anotando aquello que más me interesaba (casi todo tuvo que ver con el proceso narrativo, más que nada porque el resto me resulta inaccesible y se lo dejo a los que saben). Terminé de verla y supe de inmediato que algo me dejaba atrás, que no terminaba de mirar bien, que no podía guardar la copia sin más. No era sólo una excelente película que contaba una historia tremenda. Allí se veía algo más.
Eché un vistazo a mis notas. Los personajes masculinos son estereotipos, pero estereotipos inmensos. DiCaprio representa a todos los maridos del mundo, dice y hace lo mismo que el marido que tiene cualquier mujer en la cabeza. Sus amigos son los amigos de cualquier tipo que va a trabajar y se encuentra con ellos cada mañana. El vecino del matrimonio protagonista es tan imbécil como cualquier imbécil que se fija en la vecina estando casado. Los ejecutivos y los jefes de las empresas (todos hombres) causan bochorno con sólo dejarse ver. Todo un gran estereotipo masculino. La historia no deja de ser una historia que se repite día a día. Matrimonio aparentemente feliz, incluso ideal, envidiado por todos, pero que esconde una tonelada de miserias. Un colosal estereotipo. ¿Y ellas? Una vecina coñazo y entrada en años (estereotipo), otra vecina que traga con lo que haga falta para salvar su matrimonio, para que todo parezca normal (estereotipo), la secretaria jovencita que se deja seducir por un guapo e interesante ejecutivo (estereotipo). Y la protagonista (Kate Winslet). Ella es la que no cuadra en todo esto. Afortunadamente. Este no es un personaje ramplón, no, no lo es.

Después de leer las notas que había tomado estaba claro que ver la película por tercera vez era lo suyo. Pero esta vez pegándome mucho a la mirada de ese personaje. Desde ella y sólo desde ella.
Para entender a ese personaje hay que ir más allá de lo que dice. Sobre ella reposa todo el peso narrativo de la película. Y, por tanto, la carga expresiva del lenguaje (el guión es un esfuerzo constante por conseguir ese efecto). Lo que dice ella es lo que mueve el universo de la película. Sus silencios son tan importantes como el lenguaje corporal. Kate Winslet está especialmente bien y logra todo lo que se propone en cada secuencia. El resto de personajes no entiende casi nada (igual que el espectador que no quiera hacer un pequeño esfuerzo) y sólo cuando aparece un loco por allí, ella sabe que lo que dice no es tan difícil de comprender. El loco entiende a la única persona que no juega a la vida fácil y llevadera, a la única persona que quiere construir un mundo distinto en el que poder sobrevivir. Los estereotipos, lo mediocre, no van con ella. Nadie entiende su lenguaje, el fondo de las cosas y decide hacer cosas. Cosas que pueden parecer horribles, pero que son la única alternativa para escapar de ese estereotipo en la que se convierte por momentos.
Por todo esto la película se convierte en algo distinto, magnífico. Porque, igual que en los libros, lo importante no es construir un universo y explicarlo sino saber qué universo se dibuja en la consciencia de los personajes para que lo entendamos. Parece que es lo mismo y no lo es. Ni mucho menos. Por todo esto la película se convierte en algo distinto, magnífico. Y porque ya sé cómo me llamo y eso.

© Del Texto: Nirek Sabal


Chucho Valdés – Embraceable Yoy


5 Respuestas en “Revolutionary Road: Entender un mundo”

  • martin ha escrito:

    a mí no me gustó.

  • martin ha escrito:

    Ha visto el lector?

  • Nirek Sabal ha escrito:

    Será una de las próximas entradas.

  • Charlotte ha escrito:

    Buenas noches a todos:
    permíteme decirte, Nirek (que espero que ya recuerdes cómo te llamas y eso)y que estoy completamente de acuerdo contigo. Reconozco que fui al cine a ver Revolutionary Road movida sobre todo por el cartel protagónico: el nombre de Kate Winslet es para mí el mayor de los reclamos cinéfilos fundamentalmente porque la considero una actriz sublime y, vale lo reconozco, porque como traductora e intérprete que soy adoro su "British accent". Entre tanto americanismo exagerado suelto escucharla es una bendición para mis oidos.
    Pues bien, como decía, reafirmo tu idea de los estereotipos (perfectos todos en todos los sentidos, interpretación, vestuario, acento…) y sobre todo de la veracidad de la historia. Una "Revolutionary road" fría y vacía, de la que posiblemente no de la mejor manera, intenta escapar una mujer joven que espera mucho más de la vida y de su matrimonio. Cada movimiento y cada gesto hacen elevar más y más el muro insalvable ya que la separa de su marido, de la realidad mundana de su marido. Brutal Winslet, una vez más.

    He leído que "The Reader" será una de las próximas entradas… la esperaré con ganas, ya que es mi película favorita. Tal y como dijo Kate, el hecho de que el público sintiera pena por Hanna, a pesar de todo el mal que había hecho… era lo verdaderamente interesante. ¿Dónde está la moralidad? En fin no me extiendo más. Felicidades por el blog (que ahora bichearé).

    Un saludo :)

  • Revolutionary Road: Del amor y la libertad | Inventodeldemonio.es ha escrito:

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