Pequeña Miss Sunshine: La conversión de los sueños en ciencias exactas.

Un abuelo cocainómano y aficionado a la pornografía al que han acabado echando de la residencia. Un hermano adolescente que odia a todo el mundo y lee a Nietzsche sumido en un riguroso voto de silencio hasta que consiga entrar en las Fuerzas Aéreas. Una sufrida madre sobrepasada por el diario de su vida a pesar de lo cual consigue mantener a su familia unida. Un tío, el mayor experto en Marcel Proust de los Estados Unidos, que lleva las muñecas vendadas después de no haber sido capaz de superar el desengaño amoroso con uno de sus alumnos. Y un padre que fracasa en su intento de editar un libro de autoayuda sobre cómo conseguir el éxito en sólo nueve pasos.
Esta es la familia de Olive Hoover. Una niña con gafas de pasta y unos cuantos kilos de más por la que todos emprenden un viaje a contrarreloj de 1.300 kms. hasta California para que Olive participe en lo que es el gran sueño de su vida, un concurso de niñas belleza: “Pequeña Miss Sunshine”.
He leído que Michael Arndt, el autor de este guión se inspiró en unas declaraciones de Arnold Schwarzenegger afirmando que le daban asco los perdedores y que los despreciaba profundamente. Arndt quiso ahondar en esta idea vacía de contenido y digna de ser satirizada en una cultura en la que se premia el éxito por encima de ninguna otra cosa y a cualquier precio. Para ello, se sirve de unos antihéroes que nadan a la deriva en el fracaso de sus vidas y que acaban siendo vencedores de una pequeña historia personal.
- “Abuelo, tengo miedo de fracasar”, dice Olive.
- “Un fracasado es alguien que tiene tanto miedo de no ganar que ni siquiera lo intenta”.
No existen ganadores y perdedores. Lo importante es el afán de superación, saber hacia dónde vamos y no dejarnos en el camino las pequeñas cosas que son lo más valioso de la vida; una afirmación que ya no habría que discutir y que debería ser declarada como una ciencia exacta. Arndt firmó algún ejemplar de su guión con la siguiente dedicatoria: “Divertirse es mejor que ganar”. Me sumo: sin duda, a veces es mejor perder.


Viendo Pequeña Miss Sunshine tengo la impresión de que aún sin tener un abuelo cocainómano o un tío suicida, mi familia es tan atípica como los Hoover, y que al final, si hurgas un poco, todas las familias acaban siendo disparatadas y tragicómicas en algún momento. Antes o después unas y otras se ven abocadas a atravesar situaciones surrealistas igual de merecedoras de recibir el Oscar al mejor guión original. Una vez que aceptamos nuestras propias historias de fracasos y siniestros, cualquier familia de frikis se convierte en única, entrañable, y normal.
Pequeña Miss Sunshine es algo más que un canto a la libertad. Es un descomunal corte de mangas a los estereotipos, al sistema, a los convencionalismos y a las buenas costumbres. Pequeña Miss Sunshine es el road movie de una familia tan normal como otra cualquiera a bordo de una desvencijada furgoneta amarilla en la que a través de las ventanillas solo entra aire, aire, aire fresco.
En cuanto a Arnold Schwarzenegger, me alegro de que dijera esa idiotez que ha dado lugar a esta joya. Me encantan las películas de perdedores.
© Del Texto: pyyk

Zoot Sims – Low Life


4 Respuestas en “Pequeña Miss Sunshine: La conversión de los sueños en ciencias exactas.”

  • Gabriel Ramírez ha escrito:

    Mi familia es tan atípica, tan atípica, que parece formada por humanos. Alguna que otra vez echamos un vistazo a esta película (todos) para reír y no perder la esencia de algunas cosas que señalas en tu texto- Por cierto, un magnífico escrito.

  • Anonymous ha escrito:

    Es curioso: hace días que la hemos vuelto a ver en casa…Pilar, me encanta tu escrito! Me gustaría hacer un comentario que enlaza con el de más arriba. Dice Gabriel que su familia es atípica. Para mí, esta Familia Hoover sí que es, además de todo, atípica. Atípica para el canon americano, donde el individualismo despieza a las familias bien pronto. Me enternece ver que el sueño de Olive es, al final, el sueño de todos. Y que todos se formulan persiguiendo el sueño de Olive. Familiar, no os parece?

    Para cuándo la próxima crítica??????

  • LOSTTOTHERIVER ha escrito:

    En mi familia somos tan atípicos que podríamos comprarnos una furgoneta y recorrer la piel de toro para que uno de ellos, de los nuestros, hiciera uno de sus sueños realidad aunque fuera la patochada más grande del mundo. Semos asín, no tenemos remedio.
    Pilar, me ha gustado mucho, pero mucho, mucho.Bss

    Núria A.

  • Anonymous ha escrito:

    Me alegra tanto que vuestras familias estén tan choretas como la mía… significa dos cosas, uno, que tengo razón arriba, y dos, que tenemos otra cosa más en común. Gracias por los elogios, ahora en serio. Me animan mucho.