Bella: De cómo mover el mundo

Hace unos días, una persona me hablaba de la amistad, de esas relaciones que empiezan cuando uno se siente perdido en su mundo, en sus cosas y tropieza con el gesto amable de quien por no se sabe qué motivo, apareció por allí. Alguien que llega sin saber cómo. Posiblemente porque, algo que no sabemos qué es, hace que, los que están destinados a encontrarse, se encuentren. Quizás sea cosa de las sinergias. Pero volviendo a esas personas, las que se encuentran a mitad del camino, sin ninguna pretensión, se transforman, en ocasiones, en verdaderos puntos de apoyo y es por eso por lo que los dos se sienten libres, uno para pedir y el otro libre para dar o no dar nada.
De esas relaciones hablábamos, cuando se nos planteo si esa, y no otra, era la manera en que se inician las verdaderas historias de amor. De amor del de verdad, del bueno, del que no tiene fecha de caducidad.
En esa andábamos cuando me habló de “Bella”. Conocía la existencia de la película. Había visto unos fotogramas, unos días antes, a través de Luís, lo que me pareció una suprema casualidad. Ahí quedó todo. Sin embargo, vuelvo a lo mismo, a veces las cosas no parece que pasen porque sí. Hoy revolvía en unos cajones con cientos de DVDs, cuando ha aparecido ante mí esta película. Demasiadas casualidades, así que, aunque quería que mi próximo post fuera una comedia, no me he podido resistir a hablar de “Bella”.
La sinopsis: Una estrella internacional de fútbol José (Eduardo Verastegui), a punto de firmar un contrato multimillonario con un equipo de futbol, atropella mortalmente a una niña y su vida cambia abruptamente. Su brillante carrera llega a su fin. Nina (Tammy Blanchard) es una bella camarera que intenta sobrevivir en la ciudad de Nueva York cuando descubre estar embarazada de alguien a quien no quiere. Mil dudas en la vida de uno y de otro, contratiempos irreversibles sin posibilidad de marcha atrás que marcan sus vidas. Sin embargo, el encuentro entre los dos, donde uno y otro, ponen al descubierto sus circunstancias, harán que su existencia cambie de nuevo, convirtiéndola en más amable y en un suspiro a la esperanza.
El universo de “Bella” es la confluencia de necesidades vitales. Formamos parte de un todo universal, de un puzzle en el que nos limitamos a ser las piezas que encajan unas con otras. Es cuestión de suerte, de azar, de magia, de esfuerzo, de búsqueda incesante, no lo sé, el encontrar aquellas piezas con las que poder formar el paisaje perfecto de nuestro cosmos.
Sin embargo, yo no creo en las casualidades. Las cosas no pasan porque sí.
“Bella” me hace pensar en todo eso. En la amistad, en el amor, en la existencia de infinitas posibilidades en nuestras vidas, en las relaciones humanas. En la necesidad de creer en nosotros mismos y en los que nos acompañan por el camino. Puede que esta película no guste por encontrarse demasiado ñoña y previsible. Pero, para aquellos que a los que este tipo de films no les gusta, puedo recomendarles que olviden los diálogos, centrarse en la fotografía y, sobre todo, en la espectacular banda sonora (la música de Stephan Altman no tiene desperdicio).
Cierro este post con una aproximación a aquello que dijo Arquímedes: “Dame un punto de apoyo y moveré el mundo”. Eso y no otra cosa es lo que nos cuenta “Bella”.
© Del Texto: Anita Noire


Till Brönner – Your Way to Say Goodbye


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