Testigo de Cargo

Creo en pocas cosas, en muy pocas. Una de las pocas que tengo coincide con otra de Fernando Trueba. Ambos afirmamos que Bill Wilder es Dios y una de las pruebas que lo demuestra es (también lo afirmamos ambos) “Testigo de cargo”.
Esta tarde, en casa, hemos preparado unas estupendas tazas de café, bajado la persiana del salón hasta dejarlo en penumbra, nos hemos sentado en el sofá, y tras contar: uno, dos, tres, he apretado el botón de “play”. Comenzaban una hora y cincuenta y dos minutos de buen cine, de buena trama judicial que, supongo que debido a la deformación profesional de esta casa, es disfrutada de lo lindo.
“Testigo de cargo” es una obra maestra del cine de suspense. En Londres aparece muerta una viuda millonaria. El presunto asesino, Leonard Vole (Tirone Powell), un hombre sin oficio ni beneficio, de afable carácter, a quien la viuda en cuestión conoció poco antes de morir, hereda su fortuna, lo que le convierte en el único sospechoso del asesinato. El nudo de la película se encuentra en la celebración del juicio en el que la brillante intervención del astuto abogado Sir Wilfrid Robards (Charles Laughton)es espectacular por su despliegue de inteligencia y conocimiento procesal. Como figura contrapuesta al inicial histrionismo de los personajes de Vole y Robards, nos presentan a la calculadora esposa de Volde (Marlene Dietrich), quien mantendrá hasta el final la intriga sobre su posición ante el Tribunal.

Debo reconocer que esta película consigue que esté sin parpadear durante muchos minutos. Es una película inteligente, muy entretenida, divertida por sus golpes de humor increíbles dentro de una trama de suspense tan acusado. La intervención de Laughton es espectacular y la de Marlene Dietrich, a mí en particular, me mata, pues ella es la verdadera testigo de cargo. Un final inesperado, sorpresivo, que no sólo deja a los personajes del film totalmente descolocados, sino que desbarata las tesis que maneja el propio espectador Sólo debo ponerle una pequeña pega, el final, que si bien es sorpresivo, es, también, poco coherente con el hilo argumental.
Ahora bien, que nadie se lleve a engaño, el que espere ir a un Juicio y encontrar ese despliegue de oratoria, medios, y conocimientos del medio va aviado. Lo que en la película se ve nada tiene que ver con nuestro sistema judicial. Pero ese es otro tema.
En cualquier caso, si quieren ver cine del bueno, del que les tendrá pegado en la silla durante casi dos horas, no dejen de pensar en “Testigo de Cargo”, salvo que tengan peligro de urticaria al ver cine en blanco y negro.
Ah! Y disculpen, el final de la película ni mentarlo, ya en la propia cinta se sugería no contarlo a nadie. En la campaña publicitaria de la película, se afirmaba que los actores rodaron el filme sin las últimas páginas del guión o incluso que la Casa Real Británica, que disfrutó de un preestreno privado, había firmado un contrato comprometiéndose a no desvelar el final. Así que ya saben, si les da por verla y comentarla con los suyos, chitón sobre el final.
© Del Texto: Anita Noire


2 Respuestas en “Testigo de Cargo”

  • martin ha escrito:

    sólo una entrada de Billy Wilder?
    y Con faldas y a lo loco?
    y Berlín occidente?
    y El crepúsculo de los dioses?
    y Perdición?

  • Nirek Sabal ha escrito:

    Tenga paciencia. Esto acaba de empezar.